Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/[email protected]
El poeta y escritor Ciro Molina se rindió ante la muerte la mañana de ayer, luego de sufrir un infarto al miocardio y padecer una larga enfermedad que lo mantenía postrado en una cama.
Ciro Molina murió soñando con la publicación de su última obra: “Niño viéndose en los espejos”, antología que no fue publicada por incumplimiento de un acuerdo del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC).
UN AUTODIDACTA
Ciro Molina nació en La Trinidad, el 8 de diciembre de 1941. A los dos años la polio lo dejó discapacitado de sus piernas, era autodidacta, inteligente y poseía un gran sentido del humor. Se destacó como poeta, escritor, catedrático y director de teatro.
El 22 de diciembre del año 2000 sufrió un derrame cerebral y paro cardíaco, perdió en parte la voz y los movimientos de sus manos, amigos y familiares realizaron gestiones para trasladarlo a Cuba, pero no fue posible. Ciro confiaba en que sólo en ese país podía recuperar su salud.
APASIONADO DE LA POESÍA
El poeta, desde su infancia, se volvió apasionado a la poesía. En su silla de ruedas se movilizó por todo el país para escribir y declamar sus poemas. En 1967 fue encarcelado en La Aviación de Managua y eso dio origen a su poema “Celda número cinco” y en 1978 estuvo preso en Estelí durante cuatro meses por sus posiciones políticas en contra del régimen de Somoza.
RECONOCIMIENTOS
El 8 de diciembre pasado, el alcalde Francisco Valenzuela y la sociedad civil le hicieron un reconocimiento por el aporte que hizo a las expresiones artístico-culturales y por haber cultivado como poeta muchos éxitos a nivel nacional e internacional.
Ciro Molina recibió una medalla en oro que otorga la Alcaldía a personalidades que se destacan en el desarrollo del municipio, contaba con la Orden Centenario y pergaminos de reconocimiento.