Carlos A. Aldana
La sabia decisión de la juez Arias en el caso del Canal 6 y el Dr. Arnoldo Alemán, ha sido aplaudida en toda Latinoamérica y muy comentada en Miami. Una juez suplente que da lecciones de independencia judicial ante una Corte Suprema politizada, tolerante e indecisa, es un hito que pone a Nicaragua nuevamente en las páginas de honor y de gloria que cantara nuestro poeta universal.
La juez Arias no debe dejarse abandonada en un desierto judicial. El pueblo es sabio y lo ha demostrado con sus manifestaciones de apoyo público, carteles y arreglos florales. Ahora el Poder Judicial debe hacer lo mismo. Los jueces deben entender que la corrupción existe y ha llegado a tales extremos porque ellos la han tolerado con sus fallos mediocres, decisiones superficiales carentes de valor, plagadas de vicios, que permiten a los delincuentes vivir impunemente y volver a delinquir si así lo quisieran.
El presidente Bolaños ha declarado que el ex presidente le ayudará a limpiar la corrupción. Esta aseveración no tiene base legal ni es causal de absolución para el Sr. Alemán que no le queda otro recurso que acorralarse en su investidura de inmunidad. Esa inmunidad que provoca sonrisa de satisfacción para la bancada del PLC y el fiscal que “nunca se da por ofendido”, puede sin embargo ser legalmente desarticulada.
Personajes mucho más poderosos han sido procesados a pesar de las argucias y negociaciones de quienes temen les llegue su hora. Por otro lado, debe pensarse profundamente que si al procesado se le declarare “inocente” ya no se le podría abrir causa nuevamente y la “res judicata” obraría a favor de Alemán. Tal vez por eso don Enrique ha dicho que el ex presidente le ayudará a limpiar la corrupción… es decir, habría uno menos.
Ojalá y esté equivocado y vea un día en fotos del Diario LA PRENSA al Sr. Alemán y a don Byron vestidos de reos.