Campesinas de siete comunidades de Somoto, municipio ubicado a unos 220 kilómetros al norte de Managua, encontraron en la ganadería su medio de sobrevivencia.

Somoteñas incursionan en ganadería

Cada una recibe entre 230 y 450 dólares para que desarrollen el hato que les fue asignado Hasta el momento se han beneficiado siete comunidades rurales del departamento Martha Marina GonzálezAdolfo Olivas [email protected] Un grupo de 45 mujeres campesinas del municipio de Somoto, en el departamento de Madriz, se capacitaron para incursionar en la ganadería […]

  • Cada una recibe entre 230 y 450 dólares para que desarrollen el hato que les fue asignado
  • Hasta el momento se han beneficiado siete comunidades rurales del departamento

Martha Marina GonzálezAdolfo Olivas [email protected]

Un grupo de 45 mujeres campesinas del municipio de Somoto, en el departamento de Madriz, se capacitaron para incursionar en la ganadería como una alternativa de sobrevivencia, y ahora son propietarias de sus propias vacas lecheras.

Las autoridades municipales, considerando que el municipio de Somoto es uno de los más afectados por la sequía y la pobreza, gestionaron recursos con alcaldías y organismos de España para apoyar al grupo de mujeres.

Con el apoyo de la Alcaldía somoteña y el financiamiento del Gobierno de Cataluña, España, el Fondo Vasco y otros hermanamientos que hay con la Alcaldía municipal, las beneficiarias reciben entre 230 y 450 dólares, dependiendo del ganado que seleccionen.

Según Mauricio Cajina, vicealcalde de Somoto, hasta el momento en el proyecto han invertido 42 mil dólares dirigidos a la ganadería de forma individual para mujeres.

Las campesinas integradas en el Proyecto “Mujeres en la producción ganadera”, se han capacitado en las técnicas de manejo de ganado, y aunque continúan con sus labores domésticas, destinan parte de su tiempo para trabajar en lo que consideran una alternativa de sobrevivencia de la familia.

Las mujeres han recibido una vaca parida o bien una vaquilla, y en un período de cinco años deberán recuperar el fondo que recibieron y devolverlo a la municipalidad, “ellas no pagan ningún interés. Solamente buscan recuperar el fondo para beneficiar a otras mujeres”, dijo el vicealcalde Cajina.

El proyecto ganadero se ha extendido a siete comunidades rurales: Cacaulí, Uniles, Las Papayas, San José de Icalupe, La Carbonera, El Cascabel y El Rodeo.

RECIBEN ASISTENCIA TÉCNICA

Para que las mujeres campesinas puedan ser beneficiadas, el único requisito es que quieran tener su propia vaca. Una vez que manifiestan su disposición, un técnico les hace la valoración y luego personalmente tienen que escoger el ganado, conocen el monto, lo asumen y proceden a la compra.

Una vez que adquieren el animal, hay un seguimiento técnico para asegurar la salud de la vaca, y si hay algún problema la Alcaldía le resuelve, y cada 15 días el técnico y personal de la municipalidad realizan una visita para conocer el estado del animal, el tipo de alimentación o las dificultades que tienen con el manejo.

Según Cajina, el proyecto genera un compromiso colectivo, y aunque de manera individual cada quien asume su responsabilidad por el fondo que recibe, en la comunidad se ha organizado una directiva que también le da seguimiento al proyecto ganadero para que posteriormente sean beneficiadas otras mujeres del lugar.  

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