Freddy Potoy [email protected]
Las actitudes del presidente Enrique Bolaños sobre el caso del Canal 6, desde Semana Santa hasta hoy, son preocupantes. Sus declaraciones a los medios de comunicación dejan tres impresiones: A) Que piensa bien y habla mal. B) Que mientras su equipo de trabajo ha hecho una labor formidable, él se maneja públicamente para no disgustar al ex presidente Arnoldo Alemán y C) Que algo ha hablado con Alemán para bajar la intensidad de las acusaciones de corrupción.
En Semana Santa, en una inusual, equivocada y aventurada actitud, le quitó el micrófono a la periodista Lucía Pineda, del Canal 2 de televisión, y empezó a hacer algo totalmente fuera de orden: se puso a entrevistar a la periodista. Craso error.
Don Enrique Bolaños es un Jefe de Estado, no un entrevistador, y allí se enredó. Afirmó que no hay pruebas en el juicio contra Alemán. Eso es delicado y puede ser usado en el juicio para beneficiar a Alemán, tratándose de que viene del propio mandatario. Quizás pensó bien en que las pruebas no las tiene él, pero sí el Procurador Especial; pero habló mal.
Respecto al segundo punto, don Enrique parece que se está manejando y sólo quiere meter en miedo a Alemán. Si eso es así, está jugando con fuego. Alemán y su grupo parecen fieras heridas y ellos no se van a manejar. Si no lo cree, basta con que lea algunas publicaciones escritas, oiga las radios afines al arnoldismo, y entienda el apoyo abierto de la Iglesia Católica al presidente del Parlamento y los cuestionamientos al gobierno actual.
Sobre la posibilidad de que don Enrique esté entendiéndose por debajo de la mesa con Alemán, quisiera no creerlo, el problema es que uno no se puede fiar de ningún político. Peor en Nicaragua, donde las cosas son más que insólitas.
Ahora don Enrique minimiza el manuscrito de Alemán al ex presidente de México, Ernesto Zedillo, sobre el nombramiento de Ricardo Galán como embajador en Nicaragua. ¡Por favor, señor Presidente! ¿Usted es o se hace… el ingenuo? Sólo falta que usted diga que estos juicios son muy cansados, aburridos, largos, y hay que suspenderlos. Si usted no le encuentra relación a ese manuscrito con el escándalo, es porque no quiere.
Ha venido haciendo cosas buenas, pero ahora da la impresión de que está metiendo retroceso a su vehículo, y cuidado le juega una mala pasada el retrovisor por andar manejándose. Las cosas son o son y punto. Muchas cosas en la vida son cuestión de principios, y más de uno ha pagado con su vida por defender esos principios.
Combatir frontalmente la corrupción, tener un Estado austero, hacer buen uso de los recursos de la Hacienda Pública, impulsar proyectos socioeconómicos para la nación, desarrollar políticas de Estado encaminadas fortalecer la lucha contra el terrorismo, narcotráfico, tráfico de ilegales y tratar de poner fin a esa perjudicial relación Estado-Iglesia-Botín, tiene sus costos, don Enrique, pero hay cosas que se deben hacer, cueste lo que cueste.