El periodismo debe respetar la Ética

Silvia Sánchez Barahona

A propósito de la tan discutida libertad de expresión y su defensa, me gustaría aportar un dato como muestra del comportamiento actual de ciertos periodistas de medios de comunicación televisivos en el ejercicio de su profesión.

En meses pasados fui testigo en dos ocasiones del atropello, prepotencia y falta de ética profesional por parte de los periodistas que cubren los casos “más sonados” que se ventilan en nuestros Juzgados capitalinos. El primer incidente se dio el 30 de noviembre de 2001, en ocasión de la visita que hicieran los señores magistrados del Consejo Supremo Electoral al Juzgado Quinto de Distrito del Crimen por el caso de los recursos. Al grito de “abran paso a la prensa”, el ingreso de los medios de comunicación se produjo de manea violenta, tumultuosa, prepotente, pasando por encima de las secretarias de actuación, golpeando a cualquier persona que se interpusiera en su camino e impidiera su labor periodística. Todos los allí presentes pudimos comprobar cómo los reporteros y camarógrafos se subían a los escritorios de las secretarias, pisando y botando expedientes y demás papeles judiciales, con el objeto de conseguir un “buen ángulo” de la noticia.

Al momento de salir la marabunta de medios, no escuché ni una sola disculpa, dejando el suelo lleno de papeles pisoteados y sucios como si esa fuera una forma de actuar normal que hay que aguantar porque sí.

En un segundo momento, la falta de respeto y prepotencia la tuve que experimentar en carne propia por parte del señor Erwin Vega, reportero del noticiero Telediario, Canal 10. Me encontraba en el mismo Juzgado Quinto Distrito del Crimen y los medios se presentaron para cubrir la declaración del procesado en el caso Carvajal. Como en vez anterior, dejaron el Juzgado en igual estado caótico, y ante tal indiferencia decidí recoger uno de los papeles pisoteados y seguir a los periodistas para reclamarles por su actuación. Me encontré en los pasillos con el señor Vega, y al hacer el reclamo por el comportamiento de todos los periodistas y su falta de respeto, este señor me contestó que él no había estado ahí y “que no fuera idiota”. Cito las palabras textuales tal y como fueron dirigidas a mi persona enfrente de sus propios camarógrafos y otras personas desconocidas presentes. Dichas palabras no se me olvidarán nunca durante toda mi vida como abogada y como ciudadana de este país, puesto que es la muestra clara y precisa del periodismo burdo e irrespetuoso que existe en Nicaragua.

Demuestra a su vez que los periodistas se ponen de bandera el derecho constitucional de libertad de expresión e información para atentar contra los derechos de los demás. Derecho a la información y a ser informados no es equivalente de menosprecio de los derechos que como ciudadanos debemos hacer valer, y al tiempo que ellos gritan todos los días que se está atentando contra su labor, existen derechos que ellos mismos violentan a diario.

No omito manifestar que puesto que éste es un periódico serio y veraz me permitirá dirigirme de esta forma pública y sin censura para desmitificar y dejar bien claro cómo es que se obtiene la noticia que luego vemos en la televisión, la falta absoluta de respeto para el abogado, el fiscal, el juez e incluso el reo mismo.

Señores, seamos serios, leamos bien la Constitución, porque ser periodista no es ser Dios ni presidente. Un respeto.

La autora es abogada.

Teléfono 2761574  

Editorial
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