Hace nueve meses llegó a la ciudad de Los Ángeles con la ilusión de hacer un programa en inglés, sin imaginar que de Miami, donde vivió tantos años e hizo el programa “Control”, la llamarían para conducir Latin Acces, el programa en inglés sobre el mundo del espectáculo latino que trasmite la cadena NBC. Lesley Ann Machado finalmente dio el brinco a la televisión en inglés, pero se quedó en Los Ángeles, donde asegura le cambió su vida.
Su traslado al otro lado del país no fue fácil. Todas sus pertenencias, incluyendo su carro, estuvieron perdidos durante dos meses. “Todas las noches me sentaba en la alfombra del apartamento a esperar que llegaran los muebles. Estuve dos meses en bicicleta pa’arriba y pa’abajo. Lo bueno es que así conocí todas las calles. Imagínate, Lesley Ann, la descontrolada, en bicicleta”, recuerda.
Pero al mal tiempo, Lesley Ann siempre le puso su mejor cara. “Desde que llegué allá mi vida cambió. Ahora me levanto a las ocho de la mañana, me preparo mi tacita de café cubano y me voy a patinar a Venice Beach, a montar a caballo, o a escalar montañas. Gracias a ellas, nunca se me van a caer las pompis”.
También le tiene fascinada, entre paseos y compras, tropezarse a cada rato con estrellas como Robin Williams. “Estaba comprando el CD de Shakira y, de momento, escucho una voz que se está riendo con el cajero… Me volteo y lo tenía al ladito mío, a tres pies. Nunca soy de pedir autógrafos, pero le dije: perdóname que te moleste, pero eres uno de mis favoritos, y él simplemente se puso la mano en el corazón, bajó la cabeza y dijo gracias. No lo podía creer. Me puse como una niña y llamé a toda mi familia para contarle”.
Pero pasaron los meses y no le llegaba ninguna oferta de trabajo, y comenzó a desesperarse. Sólo hizo uno que otro comercial. “La verdad es que me asusté, era como ir de un programa internacional (Control) a no tener nada, y estar comiendo huevos y sopitas porque era lo más barato. Hasta que me cayó esto (Latin Acces). No siento complejos al decirlo porque soy una chica de retos”.
Y esas ganas de luchar las heredó de su padre, con quien se comunica varias veces al día, por eso de “reportaje” y saber cómo está su familia en New Jersey. “Mi papá me dio el ánimo que tanto necesitaba en esos momentos. Me decía: yo llegué a este país con 24 años, sin hablar una papa en inglés y con tres trabajos y no le tenía miedo a nada. Así que, ¿por qué tú le vas a tener miedo?”, recuerda la conductora cuando siente sus fuerzas flaquear.
“Lo más lindo de hacer un programa como éste es que puedo seguir resaltando el talento de los latinos”, comenta esta amante del baile, quien está pensando poner junto a su hermana una escuela de baile y actuación en Los Ángeles.
LA MONEDITA DE EMILIO
Una de las grabaciones más especiales en su nuevo programa —que presenta personalidades latinas del arte, la moda, la música, la televisión y el cine— fue el día que se encontró nuevamente con el productor Emilio Estefan, quien le entregó un amuleto de suerte cuando apenas comenzaba su carrera como conductora en “Control”. “Me dio un pedacito de metal (parecido a una monedita) que se encontró en el piso de la factoría donde se grababa el video de Carlos Ponce. Me dijo: mira, por tu trabajo de hoy. Y desde ese día lo llevo conmigo para ver si me pega un poco de su suerte. Cuando lo vi el otro día, le comenté aquello y me dijo que la guardara bien porque me iba a dar suerte”.
Pero esa suerte la necesita para realizar el sueño de su vida: conducir un talk show. “Me encantaría hacer un late night show (espectáculo tarde en la noche) porque siempre me ha gustado la comedia. Ya estoy escribiendo un personaje basado en la abuelita de una amiga cubana. Soy más de hacer comedias… me cuesta mucho ser seria, no puedo estar poniendo boquita de modelo”, dice con una mirada expresiva que deja sentir su espíritu alegre y aventurero.
VEGETARIANA A MEDIAS
Lo que sí ha sido difícil para Lesley Ann es convertirse en vegetariana. “Me dicen que soy una hipócrita porque tanto que quiero a los animales y me los estoy comiendo. Así que sigo tratando, porque nada mejor que un bistec de palomilla…”, dice recordándose de sus dos queridas mascotas, sus dos gatos: Lucky (suerte) y Cheese (queso, por lo mucho que le gusta comerlo). “Soy de las que ven una arañita y no dejo que la maten. Aunque le tenga pavor, la saco con un papelito”, dice y añade que le gustaría pertenecer a una fundación de protección de animales. Mientras, trabaja con una fundación de niños en Los Ángeles. Durante la Navidad pasada, recolectó y entregó juguetes a niños enfermos.
Está tan enamorada de Los Ángeles que, teniendo su trabajo en Miami (y también su novio), prefiere viajar todos los meses. Así mata dos pájaros de un tiro, graba el show y ve a Ricardo. “Estoy tratando de convencerlo para que se vaya conmigo a Los Ángeles, será peor, él trabaja para Univisión y va a estar un poco difícil. Cada vez que estoy acá somos inseparables. Me saca a comer sushi todos los días”, dice con mirada de enamorada. Aunque lleva tres años de noviazgo con Ricardo Blasco, Lesley piensa que es muy pronto aún para compromiso y matrimonio. “Todavía tengo mucho por hacer profesionalmente”.
Y el día que tenga esa familia, seguro le gustará formarla en Los Ángeles, donde con sólo subir una montaña consigue la paz que necesita su corazón. “Cuando llego allá arriba es como que nada significara, subir es lo mejor que podía hacer en los momentos difíciles”. Y subiendo de seguro llegue a la cúspide de sus sueños, como lo ha hecho en las montañas californianas.
Tomado de Revista Cristina.