Armando Estrada Vélez
El inesperado despertar de la justicia en Nicaragua ha propiciado un robustecimiento masivo hacia la lucha tenaz en contra de todo vestigio de corrupción. Muy acertadamente los primeros promotores de ese movimiento coinciden en que estará al margen de todo signo partidista.
Se trata entonces de un apoyo desprendido y patriótico a la figura y programa del Ing. Enrique Bolaños que se perfila como un buen presidente en la historia de nuestro país, sin desestimar la candorosa imagen de doña Violeta.
En continuas conversaciones con dirigentes políticos, intelectuales de todo género de disciplina, trabajadores, empresarios y amigos de los que ahora están en prisión, perciben y aseguran que hubo errores, omisiones y hasta ingenuidades, pero ninguno de ellos se lucró
Todos apuntan hacia más arriba: a los que se amparan de manera gangsteril en la inmunidad y si nos descuidamos ellos descansarán disfrutando de una injusta impunidad gracias a la sumisión indigna y a la desfachatez de la bancada del PLC.
Don Enrique muy bien puede llevar a buen fin sus promesas y deseos, pero únicamente con el aporte activo de toda la ciudadanía que está dispuesta a sacrificarse para resucitar la dignidad y la honradez desvanecidas hace más de 60 años.
Habrá de ser una tarea en extremo ardua y en su cumplimiento y triunfo, se disponen a batallar cívicamente desde ahora, como una de las más decididas vanguardias la convergencia nacional y sus aliados, porque admiran y confían en las sanas intenciones del nuevo presidente de la República. Eso a pesar de las declaraciones de don Enrique el 26 del corriente, en el sentido de citar que el presidente de la Asamblea, le acompaña en la lucha contra la corrupción.
Para decirlo al suave, percibimos que se trata de una simple incongruencia o de una burla de amargo sabor. De todas formas esperemos que lo anterior sea aclarado para que no quede percepción de complicidad.
Pero, deseamos insistir en que continúa incólume nuestra confianza hacia el presidente a la espera de que con prontitud por fin defina con precisión diáfana, si conceptúa al ex presiente como sujeto de juicio penal.
Presidente de Conservadores Tradicionalistas.