En los escombros de las Torres Gemelas

Eddy Kühl Aráuz [email protected] Regularmente voy a Nueva York porque tengo dos hijas que viven y trabajan allí, además aprovecho para hacer investigaciones para mis escritos, en universidades, archivos y bibliotecas, que están abiertas para investigadores de todo el mundo. Fui al lugar en Manhattan donde estuvieron las Torres Gemelas del WTC, es impresionante ver […]

Eddy Kühl Aráuz [email protected]

Regularmente voy a Nueva York porque tengo dos hijas que viven y trabajan allí, además aprovecho para hacer investigaciones para mis escritos, en universidades, archivos y bibliotecas, que están abiertas para investigadores de todo el mundo.

Fui al lugar en Manhattan donde estuvieron las Torres Gemelas del WTC, es impresionante ver el desfile de gente visitando los alrededores, donde pueden verse los trabajos de demolición y remoción de los escombros que todavía quedan.

Se pueden ver todavía decenas de grúas, retroexcavadoras y camiones enormes que suben llenos de materiales de desecho por las ramplas. Cientos de bomberos, policías y empleados de compañías constructoras, trabajando y guardando el orden. Todavía se puede sentir el olor a humo que ha quedado en el lugar.

No deja uno de admirar al espíritu de este gran pueblo, por eso ha recibido la simpatía mundial.

Cuando hay una desgracia en cualquier parte del mundo los norteamericanos son los primeros en asistir a ayudar, así vemos también en Nicaragua cómo llegan médicos, misioneros, constructores, profesores de este gran país a dar su tiempo y sus conocimientos sin interés de retribución alguna, en la mayoría de los casos ellos mismos pagan su boleto aéreo, y gastos de viaje, para venir a ayudar.

En los cercos de malla ciclón que rodean las ruinas de las torres pueden verse colgados miles de recuerdos, fotos, pensamientos escritos y dedicatorias para todos aquellos inocentes, empleados, visitantes y bomberos que murieron dentro de los edificios derrumbados.

Pero igual de admirable es con qué tesón miles de personas trabajan día y noche para reconstruir su ciudad. Hay mantas en las que los visitantes pueden escribir sus impresiones.

Es impresionante ver cómo gentes de todo el globo terráqueo, en todos los idiomas ofrecen su solidaridad y apoyo al pueblo norteamericano. Son especialmente notorias las dedicaciones de apoyo de japoneses y alemanes, y uno se preguntaría ¿por qué, si los ejércitos de estos dos pueblos lucharon contra Estados Unidos en la Segunda Guerra? La respuesta es que gran parte de la causa del triunfo económico de estos dos pueblos en los años de postguerra se la deben a Estados Unidos, del que adoptaron prácticamente su Constitución y recibieron ayuda para su reconstrucción, con exitosos resultados, de tal forma que ahora se dice que “Alemania y Japón perdieron la guerra pero ganaron la paz”, gracias al apoyo de Estados Unidos.

Sirva esta carta como una muestra del apoyo de un nica al pueblo norteamericano.  

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