- La Lapa Verde, en veda indefinida en Centroamérica, se encuentra en peligro de extinción, debido a su caza y el despale de los bosques donde habita. Estudios de monitoreo revelan que en los últimos tres años, tal situación se agudizó. Organismos costarricenses y nicaragüenses unen esfuerzos para salvar esta especie.
José Luis GonzálezCORRESPONSAL/RÍO SAN [email protected]
Ante el peligro de extinción en que se encuentra la Lapa Verde, ave que circula en la zona fronteriza de Costa Rica y Nicaragua, organismos binacionales se unieron para orientar proyectos de investigación y conservación de la misma.
Así lo anunció Antonio Ruiz, director ejecutivo de la Fundación para la Conservación y Desarrollo del Sureste de Nicaragua (Fundación del Río).
En la zona norte de Costa Rica, el Centro Científico Tropical, inició un estudio de monitoreo para conocer la población general de estas aves, así como el bosque del que depende, dijo.
Las autoridades de Fundación del Río en el municipio de San Carlos y el Corredor Biológico San Juan-La Selva, en el vecino del sur, contrajeron recientemente un compromiso de sensibilización y conservación de la flora y fauna fronteriza.
El compromiso incluye talleres de concientización sobre el valor de la biología y la conservación de la Lapa Verde, a pobladores, autoridades locales, líderes comunales, jóvenes, Ejército Nacional y guarda parques, entre otros, indicó.
Ruiz comentó que los esfuerzos por preservar la vida silvestre en la zona fronteriza del sureste de Nicaragua, inició con los acuerdos suscritos entre los gobiernos municipales transfronterizos, ONGs y autoridades locales.
El interés por impulsar acciones de preservación y conservación se agudizó con los resultados de algunos estudios de monitoreo de especies de flora y fauna en peligro de extinción.
SU PRINCIPAL ENEMIGO: EL HOMBRE
“Las especies que presentaban mayor peligro de desaparecer por los despales indiscriminados efectuados por el hombre en los últimos 20 años, lo representa el árbol de Almendro (Dipteryx Parmensis), especie de alto valor comercial, cortados a un ritmo vertiginoso. El 90 por ciento de los nidos de estas aves se encuentran en árboles de almendro y otros como el botarrama, guanacaste blanco, el caobilla, etc.”, explicó.
“Esta situación de destrucción del hábitat, alimentación y anidación de la Lapa Verde, se ha convertido en la principal amenaza de estos loros gigantes”, añadió Ruiz.
Los reportes adquiridos por campesinos en las comunidades rurales fronterizas, demuestran que el hombre efectúa la caza indiscriminada de esta especie para el autoconsumo y el comercio.
Los campesinos las mantienen en cautiverio como mascotas y utilizan el hermoso plumaje para efectuar manualidades. “El humano se ha convertido en el principal depredador de la Lapa Verde”, enfatizó Ruiz.
ALARMANTES RESULTADOS DE ESTUDIO
El director ejecutivo de Fundación del Río, dijo que la población de Lapas Verdes está en constante disminución, según lo comprobó el Centro Científico Tropical Costarricense mediante un estudio de monitoreo en la región norte de Costa Rica, en la temporada de anidación de estas aves, (diciembre a junio).
El trabajo de investigación en el campo, reveló que en el año 1997 existían 1,536 Lapas Verdes, en 1998 se contabilizaron 971, en 1999 la cifra bajó a 748 y en el año 2000 habían sólo 537 de estas aves migratorias.
La población nicaragüense de Lapas Verdes es sustancialmente más grande que la existente en Costa Rica. Estas especies migratorias no conocen fronteras y se benefician de la existencia de la reserva Biológica Indio-Maíz y Bosawás, reveló Ruiz.
INICIATIVA DE CONSERVACIÓN
El Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), a través del proyecto del Corredor Biológico, San Juan-La Selva, ubicado en la zona norte de Costa Rica, que vincula la Gran Reserva Biológica Indio Maíz en Nicaragua, con el Sistema de Áreas Protegidas de la Cordillera Volcánica Central, pretende realizar actividades designadas a proteger poblaciones viables de especies claves, como la Lapa Verde, e identificar mecanismos para el secuestro de carbono y proteger los recursos naturales.
Entre las actividades se destaca el Plan de Conservación de las Áreas Verdes, que permitiría asegurar la protección de estas aves exóticas, y mantener la conexión, conductividad biológica, entre los ecosistemas de la vertiente atlántica de Nicaragua y Costa Rica.