En buen nicaragüense, decimos que una persona es brujo, cuando hace cosas fuera de lo normal. El gobierno de transparencia y anticorrupción de don Enrique, no está en cacería de brujas, sino de brujos que de la noche a la mañana se han vuelto millonarios indebidamente (con brujerías), “hechizando” al erario.
Apoyemos y sigamos estos lineamientos. No se necesita estar en el gobierno para brindar este apoyo que va en beneficio de Nicaragua.
Orlando Montealegre Gasteazoro