Sobre el artículo (“Con la Ley de Igualdad, mejor que no se case la Juana” (LA PRENSA 8 de marzo 2002), me llama la atención, que desde hace algún tiempo el articulista, Sr. Humberto Belli Pereira, rector de Ave María College y miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA, esté “atacando” el anteproyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades.
Digo “atacando” porque bien él podría no estar de acuerdo con dicho proyecto, lo cual sería razonable pues no todos los seres humanos compartimos los mismos ideales, sino que se ha dado a la tarea de menospreciar (esto lo digo en carácter muy personal) a las mujeres cuando su condición es de ser madre soltera, jefa de familia, no contar con la sagrada bendición de un sacerdote y no tener un papel firmado, lo que al final no representa ninguna garantía de formar un hogar y tener una familia exitosa, sin traumas, pues son muchos los matrimonios que desafortunadamente fracasan. Casos como éstos se dan hasta en las mejores familias.
Soy madre soltera, jefa de familia como tantas en esta Nicaragua sufrida, y no por ello me siento menos que la más distinguida de las damas casadas de nuestra sociedad, mis hijos no son menos que sus hijos y por tanto, considero que mis oportunidades y las de ellos por salir adelante, no deben ser menos que las del mejor matrimonio de este país.
Alabo el ahínco con que el Sr. Belli defiende el núcleo familiar cuyo eje es el matrimonio, todas hubiéramos querido llegar de velo y corona al altar —ése era mi sueño cuando niña—, pero nuestra realidad es otra y tenemos que trabajar, y tenemos que luchar, y tenemos que sacrificar todo por nuestros hijos y por nosotras mismas.
Qué bueno que se esté pensando en impulsar leyes para capacitar, asistir y priorizar programas habitacionales a mujeres jefas de hogar, ésa es la realidad en nuestro país.
Mabel Barahona