- “Que conste que no estoy haciendo ningún reclamo”, aclara
Edgard Rodríguez [email protected]
Roberto Espino hizo muchas cosas en el béisbol de las cuales puede sentirse orgulloso.
Es uno de los cinco nicas con un campeonato mundial de bateo. Terminó como líder en remolques los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia, y fue uno de los factores claves para la obtención de la medalla de plata en Venezuela en 1983.
Pero, además, Espino ha gozado de un gran afecto de los aficionados, quienes siempre valoraron la vergüenza y ética de trabajo de ese brillante infielder de San Judas, decisivo en la coronación de los Búfalos durante tres años sucesivos en los setenta… Sin embargo, nada de eso lo emociona tanto como una fotografía suya que tiene en la sala de su casa.
“Me la tomó Miguel Lorío justo cuando yo daba un salto como de metro y medio para atrapar una línea de Julio Mairena durante la final Dantos-Bóer de 1987. La veo muy a menudo y me crispa. Sé que hice algunas cosas muy buenas, pero esa foto me parece que encierra mi entrega y eficacia en el juego”, señala con orgullo el “Bobby” Espino.
Roberto está ahora dedicado al adiestramiento de los bateadores del Chinandega. Salió del Bóer por razones que aún no se explica, pero su vida continúa. En uno de los breves instantes de descanso previo al duelo Chinandega-Bóer, aprovechamos para dialogar.
“Bobby” mucha gente nos escribe preguntándonos dónde está determinado jugador del pasado. A menudo preguntan por vos. He querido iniciar con vos esas respuestas.
“Me alegra que aún haya gente pendiente de mí. Se los agradezco… Bueno, como sabés, por el momento soy el coach de bateo del Chinandega. Desde mi retiro me he dedicado a esta labor y creo que con bastante buen suceso de acuerdo a los resultados”.
¿A menudo recordás tu carrera?
“Por supuesto. Estoy orgulloso de los que hice, pero sé que uno no vive del pasado”.
¿Qué es lo que más recordás?
“En primer lugar, el campeonato de bateo que gané en Italia. También recuerdo mi aporte en la obtención de la medalla de plata en Caracas y un batazo que pegué en Japón, que, sin exagerarte, fue como de 500 pies. Fue en 1976”.
¿Cómo inicia tu carrera?
“Después de destacarme en el barrio San Judas y en el Colegio Ramírez Goyena, Chico Toval me recomendó con la directiva del Bóer y Calvin Byron fue a verme. Ese mismo día me firmó a mí y a William Díaz”.
A primera división saltás en 1972… ¿Te acomodaste rápido?
“No. Era un manojo de nervios. Gracias a Dios tuve la ayuda de Roberto Krüeger y Wallace Howell, quienes trabajaron mucho conmigo”.
¿Cuándo vos sentís que estás establecido?
“Un año después, y para 1975, ya hasta debuté en la Selección”.
¿Aparte de las cifras, qué detalles te emocionan al recordarlos?
“Me enorgullece haber bateado en la época de mejor pitcheo a nivel nacional. Hablo de Julio Juárez, Antonio Chévez, Porfirio Altamirano, Sergio Lacayo, Denis Martínez, Albert Williams, Juan Oviedo, Aubrey Taylor y muchos más”.
¿Es cierto que a Julio Moya le dabas dos strikes de ventaja y luego lo reventabas?
“Es legítimo. Sin exagerarte, creo que le bateé como de 60-50. No tuve un pitcher más fácil en mi carrera que Moya, y vos sabés que Julio merece respeto. A los de bola rápida yo les bateaba con comodidad. Mi problema era con Lacayo y Antonio Herradora”.
¿Qué pensás de los bateadores actuales?
“Hay muy buenos, como Nemesio Porras, Henry Roa, Jimmy González y Próspero por ejemplo”.
¿Cuál es el mejor actualmente?
“Para mí es difícil situar a uno delante de otro, pero entre Roa y Nemesio está el mejor. Sobre todo porque tienen movimientos casi perfectos, son estudiosos y empeñados”.
Ambos te mencionan como un coach clave en su desarrollo.
“Modestia aparte, sé que me defiendo en mi trabajo, pero por razones que no me explico me han marginado. Aquí ni siquiera a la Selección me llaman, pero yo sigo de frente. El colmo es que una vez celebraron los 100 años de béisbol aquí y no hubo lugar para mí”.
¿No se te reconoce?
“Así es, pero no estoy reclamando. El colmo es que se menciona más el casi-campeonato de bateo de Calixto Vargas en 1972 y no se habla del campeonato que yo gané en 1978. Pero no estoy resentido con nadie”.
¿Dónde está ahora Espino?
-De acuerdo con cifras a las que se tiene acceso, Espino es un bateador con average de .302 de por vida, con 959 hits, 75 jonrones, 484 impulsadas y 76 robos.
-Hay que consignar que Espino, actual coach de bate de Chinandega, fue sancionado dos años sin jugar por su viaje a Guatemala en 1980, y eso le privó de mejores cifras.
-Fue líder de bateo en el Mundial de Italia en 1978 con .500, debido a 16 hits en 32 turnos. También encabezó a los empujadores en los JCAC de Medellín 1978.
-Los únicos nicas campeones de bateo en Mundiales son Sam Garth (1939), Jonathan Robinson (1940), Eduardo Green (1950), Julio Cuarezma (1974) y Espino.