Carlos Mario MárquezAFP
SAN SALVADOR.- Una enconada discusión mantenían ayer la derecha gobernante y la oposición de izquierda de El Salvador en torno a si se han cumplido o no los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil en 1992, tras la postergación indefinida de la visita del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que debía zanjar la cuestión.
Las diferencias se empezaron a manifestar la última semana de febrero, cuando una de las partes signatarias de los acuerdos de paz, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ex guerrilla convertida ahora en partido político, afirmó que no se habían cumplido diferentes puntos.
El martes pasado, el gobierno reconoció que Annan había “diferido” una invitación oficial para viajar a El Salvador, el próximo 15 de marzo, con el fin de dar por “finiquitados” los acuerdos de paz.
Bajo la mediación de las Naciones Unidas, los acuerdos fueron firmados el 16 de enero de 1992 para poner fin a la guerra civil que en doce años dejó más de 75,000 muertos, 7,000 desaparecidos, más de un millón de desplazados, y pérdidas a la economía nacional por 1,579.8 millones de dólares.
Los acuerdos propiciaron reformas constitucionales para instaurar la democracia, sometieron el Ejército al poder civil, lograron el desarme del FMLN, que se transformó en partido político el 14 de diciembre de 1992, y que en la actualidad es la primera fuerza política en el Congreso con 31 de los 84 diputados.
Para el coordinador del FMLN, Leonel González, el plan de paz ha sido incumplido en aspectos como la readecuación del fondo de protección de lisiados, la falta de un código agrario y la introducción de reformas a la Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (PNC), que otorgan “un excesivo poder”, al director.
No obstante, Flores aseguró que “el 16 de enero recién pasado, los salvadoreños celebramos la finalización de los acuerdos de paz, después de 10 años (y) es uno de los logros más grandes que ha tenido nuestro país y ciertamente Latinoamérica en sus procesos de pacificación”.
“Nos hubiese gustado que el secretario general hubiera llegado a El Salvador como un acto protocolario que diera la señal al mundo de que finalizaban los acuerdos y celebrarlo. Él ha decidido no ir y comprendemos por qué ha decidido no ir”, subrayó Flores.
El gobernante aseguró que siete de 10 dirigentes del FMLN, ahora disidentes del partido, coinciden con el gobierno en el sentido de que los acuerdos están concluidos.
De los líderes insurgentes firmantes de los acuerdos de paz, en la agrupación sólo quedan González, Schafik Handal y Nidia Díaz.
“Nosotros en ningún momento hemos bloqueado el proceso de paz, porque quien tomó la decisión de intervenir (con la Policía Antimotines) la Asamblea Legislativa y arrestar al diputado Orlando Arévalo, fue el Ejecutivo a través de la Policía Nacional Civil (PNC)”, señaló el coordinador del FMLN.
La intervención policial del Congreso y la detención de Arévalo fue considerado por el FMLN “como un hecho grave” que marcó un retroceso del proceso democrático, por cuanto “ni los regímenes militares ordenaron un acto similar”.