- Capitán de Río Blanco mantiene su posición
Juan C. SarmientoColaboración/[email protected]
La señora Socorro Soza, vecina de Río Blanco, reclamó por la información aparecida en la página 7B de Sucesos correspondiente al miércoles 27 de febrero, en la que bajo el subtítulo “Estaba calladito”, su hijo Jorge Rizo, presidente de la cooperativa de taxis de dicho poblado, aparece denunciando hasta varios días después el robo de su carro, placas 207-439, que fuera localizado el lunes 25.
La Policía de Matagalpa informó que el vehículo fue encontrado en Tipitapa, y que no se explicaban por qué Rizo mantuvo silencio durante tanto tiempo sobre el robo, lo que, según la señora Soza, levantó sospechas injustificadas sobre su hijo. En realidad, el robo de la unidad fue denunciado el mismo día por el “cadete” Darwin Duarte Guillén.
Pese a que doña Socorro sostiene que su hijo no tiene nada que ver en el asunto y que tampoco informó sobre la localización del carro, el jefe de la Policía de Río Blanco, capitán Marvin Pérez, confirmó este lunes mediante comunicación telefónica que fue Jorge Rizo quien brindó la información.
ASÍ FUE EL ROBO
Las informaciones policiales indican que el vehículo mencionado es un taxi que conducía Darwin Duarte Guillén, de 22 años, que fue asaltado por tres desconocidos que lo dejaron amarrado dentro de una alcantarilla, y se llevaron la unidad con rumbo desconocido.
Duarte Guillén trabajaba en las calles de Río Blanco, en donde dos sujetos le pidieron que los trasladara hasta el puente de Paiwas, carretera a Matiguás, a cambio de lo cual les cobró 200 córdobas.
Antes de llegar al lugar indicado, los pasajeros le pidieron que se estacionara para montar a otro que los esperaba sobre la carretera, pero una vez que abordó la unidad le colocaron puñales en los costados y lo obligaron a trasladarse al asiento trasero para asumir uno de ellos el timón.
UNO LO CUIDÓ
Los desconocidos vendaron y amarraron al taxista con las manos hacia atrás, además de despojarlo del dinero que portaba. Después de avanzar cierto trayecto sobre la carretera, lo obligaron a bajar y lo introdujeron a una alcantarilla, en donde uno de ellos lo “cuidó” durante algún tiempo, en tanto los otros se retiraban a bordo del vehículo.
Horas después, el afectado denunció lo sucedido ante la Policía de Río Blanco, narrando que luego que se retiró el hombre que lo cuidaba, pudo zafarse de sus ataduras y salir a la carretera, en donde otro taxista lo encontró y trasladó al poblado.