Ésta es la fosa del Río Tecomapa, por donde años atrás corrían aguas caudalosas. Ahora parece un camino lleno de piedras y polvo.

Ríos caraceños piden auxilio a sus depredadores

En un panorama devastador se encuentran los históricos afluentes de agua de Carazo. En los últimos 15 años se han convertido en una fosa de piedra y polvo, y sus caudales son sólo recuerdos, producto de la destrucción y la indiferencia de los gobernantes. Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected] El Río Grande de Carazo, que recorría […]

  • En un panorama devastador se encuentran los históricos afluentes de agua de Carazo. En los últimos 15 años se han convertido en una fosa de piedra y polvo, y sus caudales son sólo recuerdos, producto de la destrucción y la indiferencia de los gobernantes.

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]

El Río Grande de Carazo, que recorría unos 30 kilómetros de largo con 40 metros de anchura, se ha secado en unos 67 metros cada año, reduciendo su caudal a un charco que apenas alcanza tres o cuatro metros de ancho en algunas zonas, explicó David López, vicealcalde de Jinotepe, tras hacer un análisis sobre esta cuenca durante una gira ecológica realizada por periodistas caraceños.

La tragedia que vive la naturaleza fue expuesta por López cuando los periodistas de Carazo celebraron su día en la llamada Gira Ecológica que desde hace 12 años realizan.

La gira se convirtió en una tradición, luego de una iniciativa que los comunicadores de vieja data impulsaron, y el doctor López forma parte de ella, llevando sus conocimientos como baquiano de estas comarcas.

GOBIERNOS INSENSIBLES

Este año la actividad contó con la participación del alcalde de Jinotepe, Tomás Guevara; el vicealcalde doctor David López; el edil de Diriamba, ingeniero Manuel Cruz, y un representante del Marena. Todos coincidieron en que las alcaldías no pueden hacer nada si los gobiernos son insensibles ante la destrucción de la cuenca, pero se comprometieron a ejecutar acciones futuras en conjunto.

La gira contempló un estudio de la problemática que enfrenta la cuenca del Río Grande, como consecuencia del despale en sus riberas y el envenenamiento de los pocos remanentes de agua que aún quedan; la gira inició en Diriamba con un recorrido por el Museo Ecológico, donde Fernando Fernández, coordinador de la Asociación para el Desarrollo Comunal de Carazo (Adeca), hizo una ponencia sobre el café.

RÍOS SECOS Y DESOLADOS

Los sitios de trascendencia entre los balnearios del departamento fueron parte del análisis que dirigió el vicealcalde López, quien exhortó a hacer un alto en el camino para detener la agonía del Río La Flor, cuyo afluente es sólo un hilo de agua contaminada, donde los habitantes llegan a lavar su ropa, y dependen de ella para su alimento.

Tupilapa quedó resumido a un balneario privado para uso exclusivo de muchos adinerados que han comprado terrenos y han erigido lujosas construcciones de verano, comentó David López, vicealcalde de Jinotepe.

Aunque permanece inaccesible a la gente, esta zona se ve desolada por el despale, y la presencia de iguanas y otros animalitos casi es nula.

Del Río Tecomapa sólo queda la fosa que años atrás rebasaba de agua, mientras del resto de afluentes que humedecían esas comarcas sólo quedan piedras y polvo.

La gira culminó en las riberas del Río Aguascatán, donde se departió en una tarde amena en compañía de líderes comarcales y campesinos, quienes una vez más denunciaron el envenenamiento del Río Grande por personas vecinas e intrusos que llegan de noche para ejecutar esa acción, en vías de extraer camarones, según dijeron.

TRANQUES SON ILEGALES

La presencia de una “aguja” que niega el paso a los pobladores de Huehuete, en la entrada del balneario de Tupilapa, por cuyo sitio se comunicaban las comarcas de Tecomapa, Aguascatán, Amayito, Barranco Bayo y otras zonas aledañas, fue tema de discusión, y quedó pendiente para una próxima sesión extraordinaria de concejales jinotepinos, según el periodista y concejal Luis Alfredo López, a cargo de la Comisión del Medio Ambiente de la Comuna.

López dijo que “la ley no contempla tranques en caminos de uso masivo”, por lo que desconoce “por qué se está haciendo uso de esa aguja y varios portones bajo candado que desde hace unos cuatro años divorcian a estas comunidades sin que hasta ahora las autoridades municipales investiguen el motivo”.

Durante la gira ecológica, López solicitó a los cuidadores del lugar que abrieran los candados de tres portones para acceder al camino que conduce a los lugares mencionados.  

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