Números nuevos y viejos

Tito Rondón [email protected] El béisbol es un deporte muy especial. Es el único que va irremisiblemente hermanado a los números. Hoy se juega, se suda, se sufre, se vence o se pierde… y después el anotador oficial envía las cifras al compilador, y ahí queda, para siempre congelada en los libros, una tarde de emociones. […]

Tito Rondón [email protected]

El béisbol es un deporte muy especial. Es el único que va irremisiblemente hermanado a los números. Hoy se juega, se suda, se sufre, se vence o se pierde… y después el anotador oficial envía las cifras al compilador, y ahí queda, para siempre congelada en los libros, una tarde de emociones.

Décadas después, un padre puede decir a sus hijos: “Yo vi jugar a Ty Cobb la primera vez que fue líder de bateo”. No tiene sentido el béisbol sin números. No lo tiene sin box scores, sin al menos line scores (por eso los inventaron).

Por eso no se puede más que aplaudir la iniciativa de Feniba de dar a conocer las estadísticas acumuladas hasta el día de hoy de todas las ligas modernas de béisbol jugadas desde que murió la Liga Profesional.

Sorprendió un poco que los dos torneos jugados durante 1969 fueran “elevados” al rango de Primera División. Pero si se admiten las cifras de la Liga Esperanza y Reconstrucción, no podía quedar fuera la “Paco Soriano” de Carlos García. Como dijo Carlos, “nosotros fuimos los “piratas” en 1969 (la liga legal fue la “Luis Somoza” de Gustavito Fernández)”.

Si a calidad se refiere, créanme, no hubo mucha diferencia entre 1969 y las primeras ligas de Primera División de 1970 a 1972.

La idea de tener estadísticas es precisamente tener un retrato fiel de lo que aconteció: quién ganó, quién perdió, quién bateó, quién jonroneó, quién ponchó. Es el “estado de pérdidas y ganancias”, y al final de la temporada, el “balance”, no de un negocio sino de una temporada de béisbol.

Y año con año las estadísticas se acumulan, y al final de una carrera de algún pelotero que nos ha llamado la atención por su talento o su entrega tenemos una especie de “historia clínica”: “Ve, Juan Cabrera es el único 20-20 en nuestra historia”.

Las primeras ligas (1915-1953) eran muy cortas. Se jugaba casi exclusivamente los domingos, y una temporada para un equipo consistía de entre unos nueve a unos veinte juegos. En 1949 el 5 Estrellas ganó invicto la campaña, ganando 19 partidos en fila, empezando en el “Circuito Central”, siguiendo con el “Campeonato del Pacífico”, y finalmente venciendo al campeón de la Costa Atlántica.

De esa forma, tenemos la certeza que los récords acumulados modernos son las marcas más altas de nuestra historia: nadie ha ganado más juegos que Julio Espinoza (155), ni José Angel “El Chino” Meléndez, ni “El Zurdo” Salvador Argüello, ni Alfonso Noguera “El Serpentinero Solórzano”.

Del mismo modo, no olvidamos el poder de Stanley Cayasso, pero estamos totalmente seguros de que nadie supera los 319 jonrones de Ernesto López.

No sabía que el pelotero en nuestra historia que más se ha ponchado es Arnoldo Muñoz, ni que el que más ha roleteado para doble play es Bismark Guadamuz. Seguiremos con esto.  

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