Conozcamos de Sor María Romero

Ruth Cuadra de Fuentes

El amor de Sor María a su Rey y su Reina, llegó a la renuncia absoluta de su propia voluntad para entregarse a Ellos y de igual manera era correspondida. Dice Sor María: Una vez Madre Maestra comentó el Evangelio del día, y aplicándolo a la vida “nos dijo: Vayan a hacer una visita Jesús Sacramentado y le preguntan lo que Él preguntó a sus Apóstoles: ‘Vosotros, ¿quién decís que soy Yo?’ Pregunten a Jesús: ‘Señor, ¿quién soy yo?’ Vamos a ver qué les contesta Jesús”.

María Romero tomó a pie juntillas la palabra de la Maestra. Fue a la capilla en un momento en que estaba segura de que no había nadie. Se puso muy cerca del tabernáculo y preguntó: “Señor, ¿quién soy yo?”

Luego explicó sólo a la Maestra, Sor Zanatta, lo que le sucedió. La Maestra no le dijo nada, sólo sonrió. Muchos años después, es decir, cuando trabajaban juntas Sor Romero y Sor Ana María Cavallini, en un momento de descanso, la primera explicó: “… y sentí una voz clara que me contestó desde el Sagrario: ‘Eres la predilecta de mi Madre y la consentida de mi Padre’. Volví a ver a otras partes de la Capilla para darme cuenta si alguien me había hablado, pero nadie había. Él me había contestado”.

Aquella experiencia mística quedó fuertemente grabada en su espíritu: nunca la olvidó. Y no sólo no la olvidó, sino que en 1959, más o menos cuando explicó lo acaecido a Sor Ana María, por plenitud de amor, intentará otra vez el experimento. ¡Logradísimo!

Enero 1959. “¿Quién soy yo, Jesús?

–Tú eres la predilecta de mi Madre y la consentida de mi Padre.

–Y de ti, ¿quién soy?

–¡Mi amada!”

Ella les correspondía con ese amor sublime y divino que sólo una Santa y una enamorada de Dios puede tener.

Sor María tenía el poder divino de ver el futuro. Mientras estaba de maestra de novicias en San José, Costa Rica, llegó una nicaragüense, Sor María Lourdes Argüello, hija de don Oscar Argüello y doña Lola de Argüello, a estudiar para hacerse religiosa, y empezó a recibir clases de piano con Sor María, un día cuando le daba la clase le dijo: “Vos vas a tocar el piano en mi misa de cuerpo presente cuando me muera”. Sor María Lourdes estaba viviendo en San José, pero vino a Nicaragua en los primeros días de julio de 1977 a ver a su mamá que estaba enferma, y el 8 de julio día en que se dijo la misa de cuerpo presente de Sor María, como la hermana que tocaba el piano no estaba en Granada por haberse quedado en León, le pidieron a Sor María Lourdes que tocara ella la misa. En ese momento tuvo una gran impresión, recordó lo que le había dicho Sor María varios años atrás y veía que se cumplió.

Pidámosle a Sor María que aumente nuestro amor a Jesús Sacramentado, prisionero de amor en el Sagrario, y a su Reina que interceda por nosotros y por su Nicaragua, que sea nuestro sostén, que sea nuestra Madre.

La autora es miembro de la Asociación Sor María Romero.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí