- Los peloteros antillanos que
han jugado aquí desde que llegó
el Cueto Cubs
Tito Rondón [email protected]
Hace 70 años llegó a Nicaragua el primer equipo cubano que nos visitó, el Cueto Cubs, y allí mismo empezó una tradición que todavía perdura: la presencia e influencia de jugadores cubanos en nuestra pelota.
Manuel “Patato” Cueto, el primer ex Grandes Ligas en jugar en Nicaragua, trajo un equipo bastante bueno a enfrentar a equipos de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá. Los mexicanos lograron ganar seis de 21 partidos, y los nicas uno de 26, únicas derrotas sufridas por los cubanos.
Cueto trajo en su equipo a su hijo Roberto, y ambos se quedaron un tiempo en nuestro país, integrando a los equipos locales. Roberto rindió, pero según la tradición “El Viejo” Cueto bateó debajo de .200.
Poco después vino un grupo al que sus promotores llamaron “Almendares”, es decir, que no tenía nada que ver con el equipo del mismo nombre de la liga cubana.
De ese equipo se quedaron varios; uno, Ponciano Lombillo, “El Bachiller”, para toda la vida enriqueciendo nuestra pelota con sus conocimientos. Margarito “El Cojo” Gámiz fue el receptor del San Fernando nueve años después, cuando los masayas ganaron su primer campeonato (y último en medio siglo). José Antonio Machado probablemente fue el campeón bate en la temporada subsiguiente a la llegada del Almendares.
Con la estadía de Lombillo se garantizó la presencia de al menos un cubano en todas las temporadas entre 1933 y finales de los cuarenta; aunque el “Bachiller” no podía formar parte de nuestras selecciones nacionales sí era convocado cuando algún equipo extranjero nos visitaba.
Así, Lombillo jugó a principios de los cuarenta contra las “Estrellas de (Ernesto) Carmona”, un conjunto de la Liga Mexicana que incluía también a jugadores cubanos y uno de Estados Unidos; contra el famoso “Albrook Field” que trajo en sus filas al primer Grandes Ligas activo que jugó en Nicaragua, Terry Moore (jardinero central de los Cardenales de San Luis), y a finales, con el “Tudor” contra la selección profesional de Panamá.
A partir de 1947 se había reiniciado la visita a Nicaragua de equipos extranjeros, en particular, panameños, pero cubanos vinieron bastantes. Lo del “Tudor”, en marzo de 1949, fue especial: peloteros nicas profesionales (José Angel “El Chino” Meléndez, Jonathan Robinson, Alfredo “Rancho Grande” Fonseca) se unieron a otros jugadores como Culvert Newell, Emilio “Cachirulo” Mendoza y John Williams, y se reforzaron con una verdadera constelación cubana: Silvio García, Claro Duany, Agapito Mayor y Carlos y Heberto Blanco.
Ganaron la serie dos juegos a uno y provocaron una fiebre del béisbol que hizo que se hablara mucho de montar una liga profesional.
Seis años después, en 1955, el San Fernando cumplía una pésima campaña. A Sucre Frech se le ocurrió traer de El Salvador a cuatro de los extranjeros que jugaban en ese país, a los cubanos René Nodarse (P) y Rubén Darío Cabrera (C), y a los panameños Félix Chamorro (P, 1B, OF) y Gilberto Santimateo (UT).
El entusiasmo provocado por los extranjeros cristalizó la creación de la Liga Profesional para la campaña de 1956. Fueron incontables los cubanos que jugaron aquí en esa época, pero vamos a reseñar a unos cuantos.
La primera liga no era tan fuerte, naturalmente, y aprovecharon muchos veteranos cubanos para despedirse del beis. Vinieron tantas estrellas que a la liga el público la llamaba “Cementerio de Elefantes”.
Jugaron en 1956 peloteros tan conocidos como Silvio García, Claro Duany, Emilio Cabrera, Pedro “El Gamo” Pagés, Alejandro “Filete” Crespo y Orlando Varona.
Después de la temporada de 1957, donde se distinguieron estrellas como René González, Lorenzo “Chiquitín” Cabrera y Conrado Marrero, la pelota nica se volvió invernal.
Al comienzo los jugadores cubanos que aterrizaban acá o eran ya veteranos (Isaac Seoane) o venían enviados por los equipos profesionales cubanos para ir tomando experiencia antes de ingresar a la pelota de su país, así vimos por acá a Leo Cárdenas, Zoilo Versalles, Rogelio “Borrego” Álvarez, Octavio “Cookie” Rojas, Miguel Cuéllar y muchos otros.
Con la llegada de Fidel Castro al poder se acabó el beis profesional en Cuba, y muchos jugadores reforzaron nuestro beis. Entre ellos destacan “Panchón” Herrera, Ángel Scull, Enrique Izquierdo, Roberto “Musulungo” Herrera, Leo Posada, Ed Bauta, José Ramón López, Hilario “Sandy” Valdespino, Rigoberto Mendoza, Lorencito Fernández y Minervino Rojas.
Eso, sin contar a otros que siempre jugaban en nuestro país, como Argelio Córdova, David Jiménez, Orestes “Cosaco” Hernández, Oscar Flores, René Friol, Silvio Castellanos y Eusebio “Silverio” Pérez.
La Profesional desaparece en 1967, para ser reemplazada en 1970 por la Primera División. En general casi no hubo “importados” en esta época, hasta llegar a los noventa.
Cuando Carlos García en la campaña de 1996-1997 quita a los menores y abre el país a los extranjeros, inicia una era sin precedentes en nuestra pelota, produciendo prospectos como nunca y llevando a nuestra Selección a sus mejores presentaciones. Basta mencionar la victoria sobre Estados Unidos en Taiwan.
Hay que admitir que de todos los grupos de importados los cubanos fueron los más exitosos, y los que más hicieron por nuestra pelota.
Nuevamente las circunstancias políticas de Cuba favorecieron a nuestro beis, pues su gobierno decidió “retirar” a muchas estrellas para que jugaran fuera de la isla.
Eso nos permitió ver en acción a luminarias como Pedro Luis Rodríguez (¡venía de batear .390 en Cuba!), Omar Ajete, Jorge Luis Valdés, Orestes González, Remigio Leal, Romelio Martínez, Evenecer Godínez, Alberto Torres Chacón, Lázaro de la Torre y tantos otros.
Es fácil ver que a través de las décadas, el béisbol nicaragüense a caminado de la mano de la pelota cubana. Lo contrario, claro, no es cierto.