Rolando Brenes Castro
El servicio de emergencia 118 es uno de los servicios más importantes que presta la Policía Nacional, pues de él puede depender la vida o la muerte de una persona, la defensa de un bien material o su pérdida, un robo o la huida de los malhechores.
En la actualidad el servicio de emergencia 118 enfrenta una realidad objetiva, y es que más del 80% de las llamadas que recibe son falsas o maliciosas, otros servicios como el de los Bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil, etc. no se escapan también. ¿Por qué tantas llamadas falsas? esto se debe en gran medida a la falta de cultura de la población, por lo tanto urge hacer conciencia en las personas del alcance y repercusiones de su mal uso.
La Policía Nacional recientemente fue dotada con unidades fijas de celulares con identificador de llamadas, así como sistemas de rastreo suministrado por BellSouth y Enitel, adicionalmente ha ampliado la presencia policial en las calles, al entrar en servicio más de 50 unidades vehiculares, pero esto no basta en el combate contra el delito. En Nicaragua —de acuerdo a las estadísticas de enero a noviembre del año 2001— el delito creció en un 18.5%, de ellos contra la propiedad fue el 53% y contra las personas fue del 35%, esto se traduce con relación al año anterior en un incremento del 8.2%, y de víctimas en un 16.6 %. En ámbito mundial los delitos denunciados crecen a un ritmo del 5% anual según datos del PNUD. Los niveles de riesgo de perder la vida de la ciudadanía en nuestro país es de una persona por cada 67 habitantes.
Nuestro país necesita desarrollar una verdadera cultura de prevención y atención de riesgos, que asocie instituciones, servicios, estudios de investigación, normas y conductas. Se trata de una alternativa impostergable, por una parte debido a los valores en situaciones de emergencia y por otra la razón de múltiples circunstancias que ocurren en nuestro país, las cuales evidencian confusión, lentitud, en los momentos reales cuando es necesario ganar lo que la accidentología denomina “minutos vitales”.
En la actualidad se necesitan políticas gubernamentales para establecer sistemas modernos de atención y prevención de riesgos, y no instituciones aisladas. Una iniciativa podría ser la creación de un “Sistema de Información de Emergencia 911”.
Para su implementación, en primera instancia es necesario crear una comisión intergubernamental que efectúe los estudios de campo, de las recomendaciones pertinentes de las necesidades tanto en tecnología como en recursos humanos y materiales, contemple la base de datos, sistema operativo necesario para su funcionamiento, formule las limitaciones y alcances de cada ministerio, agencia o departamento, plantee la normativa jurídica y la rectoría del sistema, y por ultimo eleve a los más altos niveles las propuestas para su ejecución.
El sistema funciona así: cuando una persona llame pidiendo auxilio, con sólo dos datos que dé, dirección y tipo de emergencia, se le localizará en un mapa electrónico, después, un despachador ubicará el servicio más cercano y ordenará a los mismos —Policía, Bomberos, ambulancias, etc.— llegar de inmediato al lugar de los hechos. El sistema detecta si las llamadas provienen del mismo lugar o están reportando el mismo hecho. Otra de las ventajas es que las llamadas quedarán registradas, las que posteriormente podrán ser revisadas en caso que se necesite. Además, el mismo sistema registrará datos estadísticos. Esto permitirá observar en qué lugar ocurren más hechos, la frecuencia con que suceden, los días y horas en que más se producen.
Las experiencias de otros países que han implementado este sistema han sido altamente positivas, entre ellos están: Estados Unidos de América, Canadá, países del Este de Asia, Australia, Europa y en Latinoamérica funciona en Brasil, Uruguay y en El Salvador, este último país, después de tres años de estudios de factibilidad materializó el cambio de los sistemas manuales por computarizados. El proyecto costó un millón y medio de dólares; de éstos, el gobierno de los Estados Unidos aportó un millón doscientos mil dólares, la empresa privada y la Policía Nacional aportaron el resto.
Esperamos que el nuevo gobierno que preside el ingeniero Enrique Bolaños desarrolle políticas funcionales de prevención y atención de riesgos.
El autor es consultor en Seguridad Pública