Enredo en juicio por dos terneras robadas

Un Tribunal de Conciencia, magistrados, jueces y fiscales metidos en un laberinto Martha Marina González y Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSALE/[email protected] El error de un jurado de conciencia el año pasado condujo a que magistrados, jueces y fiscales, se introdujeran a un laberinto judicial dando cada uno de ellos su propia interpretación al veredicto, resultando al final […]

  • Un Tribunal de Conciencia, magistrados, jueces y fiscales metidos en un laberinto

Martha Marina González y Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSALE/[email protected]

El error de un jurado de conciencia el año pasado condujo a que magistrados, jueces y fiscales, se introdujeran a un laberinto judicial dando cada uno de ellos su propia interpretación al veredicto, resultando al final en libertad las cinco personas que guardaban prisión por el presunto delito de abigeato.

El 14 de mayo del año pasado, la Policía de Madriz detuvo a Dania Elizabeth López Gadea, Néstor Sánchez Moncada, Norman Hilario Betanco, Oscar Manuel Ponce y Jorge Luis Sandoval Mendoza, por ser los presuntos autores del robo de dos terneras propiedad de Santiago Bertrán Padilla.

La juez de Distrito del Crimen, doctora Maura Lila Montoya, ordenó la libertad de Dania Elizabeth López Gadea y Néstor Sánchez Moncada, mediante sobreseimiento definitivo, y a Jorge Luis Sandoval Mendoza a través de sobreseimiento provisional.

La judicial fulminó con auto de segura y formal prisión a Norman Hilario Betanco y Oscar Manuel Ponce, siendo trasladados al Sistema Penitenciario Regional “La Chácara” de la ciudad de Estelí.

FISCALÍA APELA

La Fiscalía apeló ante el Tribunal Regional de Apelaciones, alegando que las tres personas puestas en libertad también deberían de recibir auto de segura y formal prisión.

Un jurado de conciencia que sesionó el 31 de julio de 2001, declaró inocentes a los detenidos Norman Hilario Betanco y Oscar Manuel Ponce. Todos los procesados quedaron en libertad, pensando que el caso se había cerrado.

Como en el expediente iba el nombre de Jorge Luis Sandoval Mendoza, sobreseído provisionalmente, los miembros del jurado de conciencia también lo declararon inocente, cuando su causa estaba pendiente en el Tribunal Regional de Apelaciones por la apelación de la Fiscalía.

Según la juez Montoya, el jurado de conciencia no debió emitir ningún veredicto de inocencia o culpabilidad sobre el caso de Jorge Luis Sandoval Mendoza, que tenía sobreseimiento provisional, “porque las causas que se someten al conocimiento del jurado son aquellas en las que se ha dictado un auto de segura y formal prisión”.

Ante ese error, la fiscal Mar-tha Yelen Chiong Tercero solicita al Tribunal Regional de Apelaciones que declare la nulidad del veredicto del jurado por considerarlo viciado.

Para subsanar la situación de los reos (Norman Hilario Betanco y Oscar Manuel Ponce), éstos son llevados a un segundo jurado el 29 de agosto de 2001, y de nuevo otro jurado de conciencia los declara inocentes, sin que todavía el Tribunal Regional de Apelaciones se haya pronunciado sobre las apelaciones de la fiscal Chiong Tercero.

Cuando aparentemente todo estaba resuelto y todo mundo en su casa, el Tribunal Regional de Apelaciones, el 28 de noviembre de 2001, da a conocer una resolución en la que revoca la sentencia de la juez Montoya y decreta auto de segura y formal prisión para Néstor Sánchez Moncada (sobreseído definitivamente) y Jorge Luis Sandoval (sobreseído provisionalmente), quienes son capturados de inmediato.

Pero eso no es todo. Dos días después, el 30 de noviembre, el Tribunal de Apelaciones confirma el veredicto del jurado del 31 de julio, pero en días posteriores aclara que Néstor Sánchez Moncada y Jorge Luis Sandoval Mendoza tenían que ser llevados a un jurado de conciencia.

Al declarar válido el veredicto del jurado, la juez Montoya ordenó la libertad del reo Jorge Luis Sandoval. “Al confirmar el Tribunal de Apelaciones el veredicto del jurado yo estoy obligada a poner en libertad a Jorge Luis Sandoval Mendoza”, afirmó la juez Montoya.

“El veredicto del jurado de conciencia es válido para los dos que tenían auto de prisión, pero no para (Jorge Luis Sandoval Mendoza) el que había sido sobreseído provisionalmente”, señaló la magistrada Luz Adilia Cáceres, de la Sala Penal del Tribunal de Apelaciones.  

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