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El asesor del presidente Enrique Bolaños, Leandro Marín Abaunza, ratificó ayer la vigencia del convenio de naturalización “Zelaya-Taft”, suscrito entre Nicaragua y Estados Unidos en 1908.
Según Marín, este convenio establece que cualquier nacional de ambos países renuncia tácitamente a la ciudadanía extranjera cuando permanece en su país de origen por un lapso de dos años consecutivos, sin intención de regresar al otro país.
Marín considera que este convenio no roza con la Constitución nicaragüense, pues en su artículo 22 señala que en los casos de doble nacionalidad se procede conforme los tratados y el principio de reciprocidad para determinar su ciudadanía, y que además el artículo 20 establece que ningún nacional pierde su condición de tal por el hecho de adquirir otra ciudadanía, en cambio, el 152 establece requisitos para que una persona que haya adquirido otra nacionalidad pueda ostentar un cargo público.
Marín fustigó a los diputados que en 1995 aprobaron las reformas a la Constitución estableciendo limitaciones a los ciudadanos con doble nacionalidad, en clara violación a un derecho inherente de la persona humana que ni siquiera el gobierno sandinista lo impuso en su Estatuto Fundamental.
“Los señores que estaban exilados en 1995, como ya tenían cinco años de residir en Nicaragua, aprobaron las reformas y se recetaron la recuperación de su nacionalidad, y resolvieron discriminar a lo se quedaron en el exterior que superaban el medio millón de nicaragüenses”, manifestó.
Consideró que a los ex candidatos a cargos de elección popular también se les violentó sus derechos al privarlos de participar en los procesos electorales, porque el convenio de doble nacionalidad estaba vigente.
LA PRENSA consultó con la Embajada de Estados Unidos sobre el tema, pero dijeron no tener información sobre este convenio y nos remitieron a la Cancillería nicaragüense.