Marrero con el Almendares. En el orden acostumbrado, George “Red” Munger, Joe Hatten, Marrero, Roger Bowman y Lino Donoso.

Marrero ganó 14 con león

Tito Rondón [email protected] Este trabajo es dedicado a Manolo Álvarez, Fausto Miranda y Charles Monfort, que mantienen viva la llama de aquel incendio de emociones que fue la pelota profesional cubana. Conrado Marrero era ampliamente conocido en Nicaragua cuando vino a militar en el León para la Segunda Liga Profesional, la de 1957. En primer […]

Tito Rondón [email protected]

Este trabajo es dedicado a Manolo Álvarez, Fausto Miranda y Charles Monfort, que mantienen viva la llama de aquel incendio de emociones que fue la pelota profesional cubana.

Conrado Marrero era ampliamente conocido en Nicaragua cuando vino a militar en el León para la Segunda Liga Profesional, la de 1957.

En primer lugar, se había distinguido en las Series Mundiales Amateur, y, en segundo, había llegado a donde pocos que no fueran estadounidenses o canadienses blancos lo hacían en aquella época: las Grandes Ligas. ¡Qué clase de lanzador sería que para los Senadores de Washington, en 1952, abrió 22 juegos y completó 16!

El paso de Marrero por Nicaragua, dos temporadas, aunque fugaz fue fructífero, pues su presencia en 1957 le dio al León su primer campeonato nacional profesional, el primero en la historia de Nicaragua, ya que la Primera Liga, la de 1956, había sido declarada “desierta” por el asesinato del Gral. Anastasio Somoza García.

Marrero se retiró después de participar en ocho partidos en la primera liga invernal y tercera profesional, 1957-1958. Había ganado 14 juegos y perdido siete en nuestra patria, y el León se coronó dos veces.

Marrero nació el 25 de abril de 1911, y se dio a conocer como amateur tarde, en 1936, y durante sus campañas oficiales hasta que debutó como profesional ganó 128 juegos y perdió apenas 40.

Esta información la publicó Manolo Álvarez en el Diario de las Américas, de Miami, junto al récord de victorias de los principales lanzadores cubanos profesionales de todos los tiempos.

Durante esa época Marrero brilló en las Series Mundiales, ganando nueve juegos y perdiendo cuatro.

Fermín Guerra, quien fue aquí manager del Bóer, lo recomendó a Adolfo Luque y saltó al profesionalismo con el legendario Almendares. En total, en la Liga Cubana ganó 69 partidos saliendo derrotado en 46. En la Serie del Caribe tuvo 2-2.

En México jugó con Ciudad Juárez, y en su única campaña allá tuvo la tremenda marca de 22 y 8. Pasó a los Havana Cubans, de la Liga Internacional de la Florida, para preparar su salto a las Mayores, y ganó 70 y perdió 25.

Desafortunadamente jugó en el Gran Circo con Washington, “primero en la guerra, primero en la paz, pero último en la Liga Americana”. Aun así salió con récord de 39-40.

Ya de 46 años, Marrero aterrizó en Nicaragua, donde el beis profesional se había iniciado en 1956. Claro, a la brava. Sería lo que hoy día llamamos “béisbol independiente”, es decir, fuera del Béisbol Organizado.

En 1957 se jugó de marzo a julio, es decir, fue una “liga de verano”, como dirían en un país con cuatro estaciones.

Marrero intervino en 29 partidos, iniciando 17 (completando 8 con 2 lechadas) y relevando en 12. Lanzó 159 entradas, enfrentó a 613 bateadores y cedió 140 imparables, en cuenta 15 dobles y 12 cuadrangulares. Le batearon .228 con slugging de apenas .312.

Le anotaron 40 carreras, de ellas 29 limpias; dio 24 bases por bolas, 11 intencionales, mientras abanicaba a 53 contrarios y golpeaba a dos, no cometió balk ni wild pitch. Admitió 5 sacrificios, cuatro de toque y uno al aire.

Ganó 12 (colíder junto al también cubano y compañero de equipo, el zurdo Silvio Castellanos), en un staff que también incluía al futuro big leaguer cubano Manuel Montejo y al panameño Marcelo Gordon, y perdió cuatro. Fue líder en ganados y perdidos (.750) y en efectividad (1.64), superando al famoso Guayubín Olivo, dominicano del Bóer.

A la ofensiva, Marrero dio de 54-5 (.093), todos sencillos, con tres bases por bolas, cuatro sacrificios y 13 ponches. En fildeo tuvo 2 outs, 14 asistencias y un error para .941.

Algo curioso es que el León fungió como sucursal de los Sugar Kings, y al terminar la liga nica Marrero y Roberto Fernández Tápanes (del San Fernando) fueron ascendidos a la Liga Internacional triple A.

En 1957-58 el León sorprendió al 5 Estrellas y se coronó campeón; en ese equipo se despidieron, además de Marrero, los gloriosos nicas Francisco Dávila y Jonathan Robinson.

Marrero abrió cinco juegos (dos completos) y relevó tres (finalizando los tres), lanzando 45 entradas y un tercio. 180 bateadores le conectaron 47 hits, incluyendo cuatro dobles, un triple y seis jonrones. Le batearon .261 con slugging de .394.

“El Premier” permitió 16 carreras, 15 limpias, mientras ponchaba a 14 con 4 pases gratis (2 intencionales) y un golpeado, más un toque y un fly de sacrificio. Terminó con marca de 2-3 y 2.98.

Al bate Marrero se fue de 13-0 con par de bases por bolas, cuatro ponches y un toque de sacrificio. Fildeó 1.000, dos outs y cuatro asistencias.

CUBANOS MÁS GANADORES

De acuerdo con la tabla publicada por Manolo Álvarez, y añadiendo las cifras en Nicaragua, éstos son los lanzadores cubanos más ganadores de todos los tiempos.

– Adolfo Luque 365

– Conrado Marrero 363

– Martín Dihigo 350

– Camilo Pascual 261

– Pedro Ramos (250)

– Ramón Bragaña 211

Faltan las cifras de Ramos en el Caribe, tiene más victorias. Y el propio Pedro arguye que como lo hicieron relevista en Grandes Ligas, se le debie-ran sumar los rescates, ya que se perdió de ganar muchos juegos.  

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