Duncan Campbell en sus años con el León.

¿Quién mejor, Campbell o Benard

¿Cuál fue mejor? ¿Se pueden comparar? Un análisis de estos destacados peloteros nicaragüenses Tito Rondón [email protected] Para la mayoría de los mayores de 45 años que vieron jugar a Duncan Campbell en la Liga Profesional, y también a Marvin Benard, aquí o por televisión en Grandes Ligas, Campbell fue mejor pelotero. Los jóvenes en su […]

  • ¿Cuál fue mejor? ¿Se pueden comparar? Un análisis de estos destacados peloteros nicaragüenses

Tito Rondón [email protected]

Para la mayoría de los mayores de 45 años que vieron jugar a Duncan Campbell en la Liga Profesional, y también a Marvin Benard, aquí o por televisión en Grandes Ligas, Campbell fue mejor pelotero.

Los jóvenes en su mayoría no aceptan este argumento, y dicen que Marvin es un ligamayorista y Campbell no lo fue.

¿Se pueden hacer comparaciones entre peloteros de distinta época?

En realidad, no. La respuesta absoluta a la pregunta que nos ocupa no se puede contestar en forma definitiva.

Sin embargo, podemos divertirnos intentando un análisis.

Primero, hay que establecer una base, como quien dice, un criterio. Un parámetro de comparación. Después compararemos a cada jugador con esa base.

La comparación tiene que hacerse con las Grandes Ligas, algo que se ha mantenido imperturbable como la mejor expresión del béisbol a través de 130 años o más.

Pero entonces surge la pregunta: ¿eran mejores las Mayores en los sesenta, o son de más calidad hoy en día?

Créanme, no hay tiempo ni espacio para hacer la comparación en forma de estudio formal. Basta decir que hay muchos más habitantes en el mundo que juegan béisbol por cada uno de los 30 equipos de Grandes Ligas hoy día, que los que había por cada uno de los 16 clubes de las Mayores en 1960.

En cuanto a si un chavalo puede elegir entre más deportes hoy que antes, sí, es cierto, pero todavía el beis es el que mejor paga, y con mucho, y el deporte en que uno sale menos golpeado. Es el que más escogen.

Hoy día hay que imponerse a un mayor número de jugadores de liga menor que buscan un sitio en Grandes Ligas que antes.

De hecho, al ser el salario promedio de dos millones de dólares al año, se producen dos fenómenos: más gente quiere jugar beis, y los Grandes Ligas quieren durar más tiempo en la Gran Carpa ganando esos millones, y se preparan mejor físicamente.

En los sesenta, apenas terminaba la temporada la mayoría de los peloteros dejaba de hacer ejercicio, y se aparecía a rebajar las cervezas y los postres al entrenamiento de primavera. Hoy día el pelotero profesional tiene que entrenar todo el año, los millones están en juego.

Además, ¿ustedes creen que solamente en atletismo son los participantes más fuertes, más rápidos, más grandes? Los Grandes Ligas de hoy son físicamente muy superiores a los de hace 40 años.

La evidencia está en las películas, aunque a esto no se le da mucha publicidad. Los lanzadores de hoy son mucho más rápidos que hace 40 años.

Ahora comparemos a Campbell con las Mayores. ¿Era un Grandes Ligas?

Creo que todos los que lo vieron jugar, y al lado de muchos big leaguers, están de acuerdo en que la respuesta es sí. Era tan veloz como Marvin Benard, pero tenía mucho más brazo y mucho más poder, y bateaba tan bien como él. Pero no llegó, y Marvin sí.

A Campbell le dieron dos oportunidades, en 1962 y 1963.

Los Piratas de Pittsburg lo probaron como utility; estaban tan impresionados con Duncan que lo colocaron de segundo bate en el entrenamiento de primavera, en un line up que era uno de los más completos de las Mayores: Bill Virdon, CF; Bob Skinner, LF; Dick Groat, SS; Dick Stuart o Rocky Nelson, 1B; Roberto Clemente, RF; Smoky Burgess o Hal Smith, C; Bill Mazeroski, 2B; Don Hoak, 3B.

Campbell dio de 9-2, .222, jugó la tercera y los jardines, y al final el manager Danny Murtaugh “prefirió un veterano”.

Al año siguiente los Serafines de Los Angeles lo escogieron en el “draft Regla 5”. Duncan impresionó con un jonrón monstruoso en el primer partido interescuadra, pero claro, acababa de jugar en Nicaragua.

Durante la primavera Duncan se volvió uno de los peloteros más populares, muy querido por los aficionados por su amabilidad y entrega al juego.

Lo vi en televisión, en un partido al final de la primavera en Palm Springs contra los Gigantes de San Francisco. Jugó la mitad del juego en el jardín central, y pese a la presencia de Willie Mays hizo la mejor atrapada en los jardines, robándole un cuadrangular a algún angelito.

Pasó a la antesala, e hizo la mejor jugada defensiva del cuadro de la tarde cuando Jim Davenport, creo, tocó de sorpresa por tercera. Duncan entró hecho un bólido, y en un solo movimiento se agachó, recogió a mano limpia y disparó un balazo a primera, y dejó al corredor a media calle.

Pero al bate… No vi a Duncan Campbell, sino a un manojo de nervios. Haciendo swing amarrado. Dio de 21-2, para .095, con 12 ponches.

Aun así, fue el último corte, pues había impresionado tremendamente. Tanto, que lo enviaron a triple A, a Hawai, ¡a aprender a jugar short!

Duncan dio jonrones, cometió errores, se ponchó demasiado. Los nervios, era demasiada presión. ¿A quién lo envían a triple A para aprender a jugar el campo corto? Lo devolvieron a Pittsburgh.

En cambio, Marvin llegó y se estableció en Grandes Ligas.

No vale decir que Duncan no llegó porque entonces las Mayores eran más fuertes. Eran menos fuertes, pero estábamos más alejados de ellas.

Para mí, si en la otra vida jugamos “una revuelta” y necesito un primer bate, escojo a Marvin. Si necesito un cuarto bate, a Duncan. Los dos pertenecen al equipo ideal de Nicaragua de todos los tiempos.  

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