- Mañana se realiza la subida de la imagen a su trono
Aníbal Gallegos B.COLABORADOR/[email protected]
Una vez más el pueblo de Diriomo se ha desbordado para celebrar a su santa y venerada patrona la Virgen de Candelaria, tradición que data desde 1720 y se celebra todos los años desde el 22 de enero al 10 de febrero.
Mañana domingo se realiza el último acto litúrgico con la subida de la imagen a su trono entre cantos de alabanzas, repiques de campanas, derroche de pólvora y al compás de la banda musical del maestro Julio Vargas.
Don Maximiliano Carcache, don Serapio Flores Mercado y don Fulgencio Flores Menocal, nacidos y criados en esta comunidad con más de 90 años de edad, refieren que cuando los conquistadores españoles fundaron lo que en ese entonces era un valle, dejaron como patrona a la Purísima Concepción de María.
Pero fue en el año de 1720 que doña Clemencia Aguilar, nativa de este municipio, trajo de un pueblo de Guatemala llamado Chiantla, la estampa de la Virgen de Candelaria, la cual fue obsequiada a la Iglesia estando de acuerdo el cura y el alcalde en que se celebrara a esta Virgen, y es así que surge la devoción a la Candelaria.
Sin embargo, había diferencias entre los ladinos, que querían a la nueva Virgen de Candelaria como la patrona y los de raza indígena que querían que se mantuviera a la Purísima Concepción de María.
Estas pugnas siguieron por algún tiempo y terminó hasta que el padre Ramón Ignacio Matos dio por perdida la imagen de la Purísima Concepción de María. Desde entonces los indios aceptaron a la nueva patrona y le tomaron mucho cariño.
Debido a la pequeña estatura de la estampa, el alcalde pidió a don Nazario Franco, del vecino Diriá hacer una réplica más grande de la Virgen de Candelaria, que es la que a través de tantos años aún conservan y festejan con mucho amor los diriomeños.