Edgard Rodríguez C. [email protected]
Mientras la temporada del año 2000 se ponía en marcha, me acerqué a Henry Roa y le hice una pregunta de respuesta obvia. ¿Quién es el pitcher más rápido aquí?… Estando Vicente Padilla en el staff del Rivas, es lógico, pensé, me dirá que el chinandegano que trabaja para los Filis.
“Aquí el más rápido e intimidante es Jairo Pineda”, dijo ante mi sorpresa… Hombré y el propio 13 de noviembre, Padilla y Pineda estaban frente a frente en un duelo de múltiples expectativas en el Estadio Nacional. La balacera se hizo sentir y el público se excitó aquella noche.
El veloz tirador de la Isla Zapatera se impuso 4-1 al meteórico carabinero de Occidente. Y pese a que nadie tuvo el atrevimiento de considerar que Jairo era mejor que Vicente, resultó estimulante ver a un par de “tira-piedras” ofreciendo su mejor esfuerzo en beneficio del espectáculo.
Esa noche, Pineda le puso freno a una hilera de 10 victorias que llevaba Padilla (6 con el Norte y 4 en el Rivas) y su carrera, parecía listo para ser relanzada en la organización de Detroit. Pero la comunicación falló con los Tigres y unos días después, estaba suspendido, sin jugar.
Pineda malogró la oportunidad de jugar con la selección que viajó al Premundial de Panamá. Se fue del equipo y posteriormente se aseguró que tenía tendencia al alcohol. El año pasado jugó en el Bóer y pese a liderar la liga en victorias, se dijo que el equipo no quería saber de él.
Este año volvió a la tribu y ahora ha sido separado por razones disciplinarias. Antes había hecho a un lado el chance de ir a China con la selección y haber recibido el entrenamiento que Denis les dio a los tiradores nicas. Es decir, se ha visto su empeño en conspirar contra sí mismo.
Entre todos los lanzadores que hay a mano, nadie tiene ni el prototipo ni la fortaleza de Jairo. Y pese a que al inicio de la liga prometió un ajuste en su actitud, volvió a mostrarse “wild” en lo que respecta a sus prioridades. Ojalá en su viaje a EE.UU. la historia sea diferente.