Roberto Morales Muñoz*[email protected]
Invertir en un país, no es una decisión sencilla. la toma de tan importante decisión necesita en un análisis exhaustivo de muchos factores, entre ellos: primero, protegerse contra riesgos e incertidumbres nacionales (al mero estilo de la situación Argentina); segundo, al descubrir un creciente mercado de bienes y servicios; tercero, para competir en los nuevos mercados y proteger su participación dentro de ese mercado y otros mercados; cuarto, reducir costos (sea en la compra de materia prima o el bajo costo de la mano de obra, entre otros); quinto, superar barreras arancelarias; sexto, aprovechar los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías fabricando bienes directamente, en vez de concesionar su elaboración; etc.
Por otro lado, la inversión directa (propiedad y control de activos), tiene el objetivo de participar activamente y controlar las actividades productivas de una empresa. Asimismo, la inversión de portafolio (compra de acciones, principalmente bonos, etc.), tiene el propósito de obtener una ganancia cuando se vendan los activos cotizados.
El Tratado de Libre Comercio entre los países centroamericanos y Estados Unidos es un avance dentro de la búsqueda del desarrollo de nuestras economías y será provechosa la captación de capital extranjero para invertir en la región, específicamente en Nicaragua, donde tenemos muchos sectores que necesitan de la inversión para hacer funcionar la maquinaria productiva, levantar la producción y hacer crecer nuestra economía mediante el uso y explotación de nuevas tecnologías.
Los objetivos para la firma del Tratado de Libre Comercio serán reales una vez que se logren superar algunos problemas de índole estructural y carácter interno:
Primero, no podemos ser receptores de inversión extranjera, mientras el país no ofrezca estabilidad y seguridad jurídica, tanto a los empresarios como a los trabajadores. Los actuales problemas sirven de termómetro que mide al sistema: abundante mano de obra barata, escasa mano de obra calificada. El capital extranjero (la inversión) se capta, gracias al análisis de estos importantes factores la estabilidad jurídica y la mano de obra calificada.
Segundo, el éxito del TLC dependerá de la forma en que negociemos el Tratado, unidos o separados. En bloque (unidos) obtendríamos más ventajas. La práctica y las teorías integradoras demuestran que, negociar en bloque, es la opción más acertada, pero con los constantes conflictos que afrontamos con nuestros vecinos, sería difícil visualizar una exitosa negociación y, peor aún, “cada país intentará llevar más agua a su molino”, sin importar lo que haga el resto. Los problemas limítrofes afectan las negociaciones, si no, qué opina Honduras sobre el impuesto del 35%, independientemente que sea justo o no.
Es imposible hacer creer a los inversionistas que existe estabilidad jurídica cuando mantenemos sendos líos con nuestros vecinos y que, de no resolverse, la situación podría crear mayores inconvenientes que afectarían no sólo la seguridad que intentamos proyectar a la comunidad internacional sino también nuestra propia imagen.
Tercero, Nicaragua tiene el déficit fiscal más alto y el mayor déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de Latinoamérica, y posiblemente del mundo. Este hecho negativo demuestra que Nicaragua no se encuentra muy saludable en torno a su situación macroeconómica y corresponde un reto del nuevo gobierno reducir el déficit fiscal y crear las condiciones necesarias, así como establecer las políticas que permitan un repunte sostenido de las exportaciones para reducir también el desequilibrio externo. En ese sentido, la reactivación de la economía debe ser a mediano plazo, basándose principalmente en una expansión sostenida de las exportaciones hacia nuevos mercados, más que en los flujos de cooperación internacional y remesas familiares.
Por último, concuerdo plenamente con que las áreas con mayor perspectiva en cuanto a la captación de recursos las constituyen las zonas francas y el turismo, pero debemos tener cuidado, ya que existen otros sectores altamente productivos y de mayor rentabilidad. Es decir, debemos cuidar el sector agrícola y ganadero que son áreas importantes de nuestro país.
Con nuestra participación dentro del TLC, inversionistas de muchas partes del mundo pondrán su atención en nuestro mercado, verán seriedad en nuestro sistema y un compromiso real de inserción en los mercados externos. Asimismo, verán grandes oportunidades, para exportar o importar, comprar materia prima más baratas, fabricar y exportar a otros países. Los inversionistas necesitarán socios nacionales e introducirán en las empresas tecnologías modernas que les permitirá competir en mercados internacionales. De igual manera, habrá más empleo, sobre todo el sector agropecuario, donde se esperaría se beneficie con miles de empleos directos e indirectos por el incremento de la producción nacional y para la exportación. Lo mismo ocurriría con las inversiones en el sector agroindustrial, la infraestructura, etc.
* El autor es Jurista en Derecho Internacional, Master en Diplomacia.