El turbio caso del asilo de ancianos

Al final nada hizo ni quiso hacer el gobierno del presidente Enrique Bolaños con el caso del proyecto del asilo de ancianos de Managua, que nació como una iniciativa oficial del Despacho de la Primera Dama de la República, durante el gobierno anterior —y para la cual se recogieron cuantiosos fondos en nombre de ese despacho oficial—, pero terminó perteneciendo a la Fundación por la Dignidad Humana Nicaragüense que es una entidad particular de la esposa del ex presidente Arnoldo Alemán.

El 23 de enero recién pasado, LA PRENSA informó que la señora “María Fernanda Flores de Alemán recibió la donación del terreno donde se construye la Residencia del Adulto Mayor en calidad de Primera Dama de la República, y los certificados de reconocimiento que entregaba a quienes daban contribuciones para el proyecto, eran en nombre del Gobierno y pueblo de Nicaragua”, según uno de esos certificados cuya copia publicamos ese mismo día. “Asimismo, en junio del año 2000 el Concejo de Managua donó el terreno de aproximadamente cuatro manzanas y media, sobre el cual se construirá el asilo, a la Primera Dama de la República, Licda. María Fernanda Flores de Alemán. La certificación del Concejo no menciona en ninguna parte a la Fundación por la Dignidad Humana Nicaragüense”, informó LA PRENSA.

Al día siguiente reportamos que el ex presidente Alemán había justificado que la fundación de su esposa se apropiara del proyecto mencionado, con el argumento de que: “No hay despacho de la Primera Dama. Vea usted el organigrama de las instituciones del Estado, no existe esa figura”. Y agregó Alemán una expresión que fue considerada como de doble sentido e injuriosa contra la esposa del presidente Enrique Bolaños: “Hoy doña Lila T. puede hacer una fundación de las niñas que no crecieron mentalmente, aunque sea dada al despacho de la Primera Dama”.

El jueves 24 de enero, el vocero presidencial, señor Alejandro Fiallos, declaró a LA PRENSA que “El Presidente de la República pidió a asesoría legal de la Presidencia que averigüen todo lo relacionado al terreno que fue donado al Despacho de la Primera Dama…”. Esa declaración de Fiallos fue publicada en nuestra edición del viernes 25 de enero, y conservamos la grabación de ella. Pero sólo un día después el secretario de Comunicación presidencial se retractó de sus anteriores declaraciones y dijo a LA PRENSA: “Consultamos con el equipo de asesores legales de la Presidencia y se averiguó que realmente éste es un proyecto de la anterior Primera Dama, y que ella perfectamente puede seguir manejándolo”.

De esa manera resultó validada oficialmente la irregularidad de que el terreno para el mencionado asilo fuera donado por la Alcaldía de Managua al Despacho de la Primera Dama, pero apareciera después como asignado a una fundación particular; así como el hecho de que las cuantiosas contribuciones para el asilo fueron recaudadas por el Despacho de la Primera Dama —no por la fundación particular de la señora Flores de Alemán—, y agradecidas por ella “en nombre del Gobierno y pueblo de Nicaragua”; y la versión no confirmada, pero que el gobierno debería investigar si es cierta o no, de que una institución gubernamental fue la contraparte del proyecto del asilo y que una empresa pública de construcción se encargó de los movimientos de tierra previos a la construcción de los edificios, a un costo millonario.

Sin dudas que tratándose de iniciativas benéficas, como la construcción de un asilo de ancianos, no importa que quien las impulse sea una persona natural o jurídica, privada o pública. Lo importante es que se haga la obra y se beneficie a las personas necesitadas. Pero en cualquier caso, las obras deben ser transparentes, y no se puede admitir como correcto ni justificar por ningún motivo la confusión de las oficinas y recursos públicos con los intereses privados, ni el uso de la autoridad gubernamental para recaudar fondos que después se administran como patrimonio particular.

El gobierno debió haber investigado este caso, en vez de restarle importancia por la razón que sea, ya que está de por medio el sagrado interés público, aparte de que la credibilidad del mismo presidente Enrique Bolaños queda en entredicho.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí