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¿Apoya el PLC la agenda del presidente Enrique Bolaños en la Asamblea Nacional? La pregunta tiene lógicas dudas, pero la respuesta oficial de uno y otro lado siempre intenta disuadir toda incertidumbre política sobre las relaciones entre el Ejecutivo y el PLC, partido que aún conserva la mayoría parlamentaria.
Las declaraciones de armonía plena serían calificadas de autismo político por los analistas, pero el vicepresidente de la República, José Rizo, enlace oficial entre el Ejecutivo y el Legislativo, lo explica a su manera: “Estamos en fase exploratoria”.
Queremos hablar con usted, más que con el vicepresidente de la República, con el dirigente político, el enlace entre el Ejecutivo y el Legislativo…
¿Qué karma tendré que toda conversación con los periodistas deriva en este tema?
Porque no puede sustraerse de su calidad de dirigente. Es su calidad de dirigente el que lo hizo vicepresidente y no al revés.
(Rizo accede con reticencia a abordar el tema y se retoma la entrevista).
¿A qué cree usted que se debe esta especie de limbo político entre la nueva era anunciada por el presidente Bolaños y un viejo estilo de hacer política que todavía parece controlar el poder en este país? ¿Es este Ejecutivo que presiden Bolaños y usted, esa clase de gobiernos para quien el poder es sustantivo y no verbo?
No comparto en absoluto eso de que esto es un gobierno indefinido, estamos a escasos días de haber asumido el gobierno. Hay sí, una transición de quienes queremos hacer política de forma diferente a lo que Nicaragua ha conocido en todos sus años de historia republicana, entonces siendo una cosa novedosa, experimento nuevo, definitivamente que tenemos que ir con cautela, estar explorando nuevas actitudes que la población ha recibido con sumo agrado. Yo siento que la sencillez del presidente Bolaños, que yo comparto, que la austeridad del presidente Bolaños, que yo comparto, son muy bien recibidas por la población. El que haya una percepción de diferencias, conflictos… recordemos una cosa, que el presidente Bolaños y el doctor Alemán son presidentes de dos poderes diferentes, pero lo importante sería analizar que lo que Bolaños y Rizo ofrecieron en la campaña electoral fue un programa analizado, avalado, respaldado por las más altas autoridades de ese partido, y que ambos somos miembros de ese partido. Don Enrique es miembro por derecho propio por haber ganado las elecciones presidenciales como candidato del PLC, yo soy presidente honorario del partido, entonces no veo por qué querer ver una fisura o que hay algún tipo de distanciamiento. Lo que tal vez ocurre es que la misma doctrina liberal nos obliga a disentir muchas veces y a adoptar posiciones diferentes y eso es lo que está ocurriendo en la actualidad. Sin ir más lejos, ya tuvimos un encuentro con la directiva de la Asamblea Nacional…
Pero eso fue protocolario…
Pues no tanto, porque hablamos del interés conjunto en una serie de leyes que han sido condición sine qua non para la aprobación de la HIPC, y quedamos de acuerdo en que esas leyes que estaban adormecidas se van a desempolvar y se les dará una aprobación rápida, son leyes que no veo por qué alguna bancada tendría que oponerse. Las leyes que son de interés del Ejecutivo, como la obligatoriedad de que las declaraciones de probidad sean públicas.
Pero más allá de ponerse o no de acuerdo en una agenda parlamentaria, este ejercicio del poder que se percibe en el Legislativo y no en el Ejecutivo, ese romper con el pasado, ese acomodo, esa transición por la que una mayoría votó, ¿no cree que si en la búsqueda de ese cambio no hay un protagonismo del Ejecutivo el electorado se desencante?
Yo tendría una pregunta: ¿El pueblo de Nicaragua espera un ejercicio del poder o una administración del poder?
Yo creo que la gente entiende que administrar es ejercer el poder, que el poder es verbo que se conjuga y no sustantivo, de que no basta con que él sea el presidente de la República y que es preciso que ejerza su función.
Es que de acuerdo a las tradiciones que tenemos en el país, el ejercer el poder es casi imponerse.
No, esa es una vieja forma de ejercer el poder que aún se ve en Alemán, él ha impuesto una plancha de diputados desde el principio, imponiendo sus candidatos en la Asamblea Nacional, imponiéndose él mismo como presidente, desplazando el protagonismo del mismo Bolaños, levantándose estatuas frente a una actitud en extremo cauta de este lado cuando lo que se ha ofrecido es romper con el pasado. La gente podría desconfiar de ese concepto tan tímido de ejercer el poder. ¿No van muy lentos, o bien, en plan autista?
Yo no sé si en siete días de trabajo podemos evaluar, calibrar, calificar exactamente cuál es la situación del gobierno. He escuchado que algunos dicen que el gobierno de Bolaños no despega.
Es que hay algunos conceptos que se plantan de entrada. El manejo, por ejemplo, de la candidatura de Jaime Cuadra para presidente de la Asamblea Nacional. La sensación que existe es que Bolaños lo dejó solo.
Es que Jaime Cuadra no era el candidato del Ejecutivo.
Pero el presidente Bolaños no solamente dijo que prefería a Cuadra como presidente de la Asamblea, sino que dijo que no le gustaría que Alemán fuera el presidente de la Asamblea Nacional. Entonces queda la sensación que ese romper con el pasado, esa transición a una nueva forma de hacer política está trabada en operadores políticos que, o tienen conceptos muy obsoletos, o no tienen la garra. En el caso de Cuadra se necesitaban tres votos más, eso era todo.
Yo no conocí, no estuve en conocimiento, sabía únicamente por los medios las aspiraciones de Jaime Cuadra, no me enteré si hubo gestiones de algún grupo de operadores. Insisto, podríamos ser ingenuos, pero precisamente lo que queremos es un cambio, no queremos la imposición de un poder del Estado sobre otro, un presidente de la República que dicte lo que quiere. Los logros del doctor Alemán han sido en la Asamblea Nacional, que es el ámbito que le corresponde, no veo cuál es la imposición hacia el resto de poderes del Estado.
Pero justamente, por esa misma partidización de los poderes del Estado que el presidente Bolaños y usted critican, hay un control sobre los poderes y el Ejecutivo parece un poder cercado por ese pasado con el que se quiere romper y que lo único que le queda es el pueblo que votó por ese Ejecutivo.
¿Y acaso es poco contar con el pueblo?
¿Y cómo lo piensan hacer?
Es que no hay que llevarlo a la ejemplificación, existen buenas relaciones, tenemos el respaldo para la agenda que estamos presentando, vamos a tener comisiones que ya están trabajando.
¿Entonces, el Ejecutivo, podría decirse, está en una fase de tanteo?
Yo creo que todos los poderes se van acomodando, compartiendo el Estado, yo creo que sí, estamos en fase exploratoria, no se trata de un ring, pero los que saben de boxeo dicen que cuando se sube a una contienda se comienza a observar y en todos los deportes es igual. El deportista no sólo ve las cualidades de su equipo, sino que ve también las cualidades y debilidades de su contendor.
¿No teme que si se extiende por mucho tiempo esta fase exploratoria, se produzca una ansiedad en el electorado al ver que no puede ejercer su poder a través del único poder que siente que le queda?
Demos tiempo, a siete días no podemos estar haciendo juicios evaluativos, dejen trabajar, el Ejecutivo no se va a prestar a que corra sangre en la arena política.
Lo cortés no quita lo valiente, y otra es la barbaridad de ver correr sangre. Una cosa es ser malcriado y otra es ser enérgico.
Éste es un Ejecutivo cortés y valiente, pero es prematuro emitir un juicio. Si el estilo es el hombre, ese hombre que inaugurará un nuevo estilo de hacer política en este país, es el presidente Enrique Bolaños.