Freddy Potoy [email protected]
Hay dos cosas interesantes que la Policía Nacional ha hecho últimamente: uno, la consecución de fondos externos de tres millones 800 mil dólares para fortalecer el trabajo de la institución, y dos, la creación de un Departamento Anticorrupción dentro de la Dirección de Delitos Económicos para perseguir los delitos en el Estado.
Aunque se ha especificado que con ese dinero se comprarán 400 patrullas, equipos de comunicación, se mejorará la infraestructura y se capacitará al personal, también creo que es oportuno que se tome en cuenta que en esta nueva era que anunció el presidente Enrique Bolaños, el jefe de la Policía Nacional, primer comisionado Edwin Cordero, le preste mucha atención a los delitos económicos, como por ejemplo, las quiebras bancarias, las manifestaciones de lavado de dinero y otros delitos conexos.
Es de esperarse que ahora que la Policía Nacional tiene como subdirector general al comisionado general Francisco Bautista Lara, conocedor de las ciencias económicas, haga mucho énfasis en investigar y castigar los delitos económicos.
Con la inyección económica que recibirá la institución del orden público, con los conocimientos del comisionado Bautista en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y otros estudios especializados que ha cursado, así como su experiencia al pasar por la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC), más los oficiales honestos seguramente con los que trabajará, no cabe duda que Nicaragua verá resultados importantes sobre delitos económicos.
Creo que un buen primer momento para que la Policía demuestre una vez más su profesionalismo, sería que den a conocer qué tan avanzadas van las investigaciones de las quiebras bancarias de los extintos, Banco Intercontinental S.A. (Interbank) y el Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic).
En ambos casos los nicaragüenses y el Estado fueron sacudidos por una pandilla de bandidos que hicieron estragos con el dinero que no era de ellos. La Policía, ante semejantes barbaridades, no puede quedarse de brazos cruzados esgrimiendo el argumento de que “si no me han llamado, no puedo ir a meterme a eso…”
La Policía Nacional, al mando del primer comisionado Edwin Cordero Ardila; la Fiscalía General de la República, dirigida por el ex procurador Julio Centeno Gómez; y la Procuraduría General de Justicia, cuyo titular es el doctor Oscar Herdocia, parecen ser una combinación idónea para convertirse en una muralla infranqueable contra los delincuentes de todo tipo en este país.
Esperemos que las presiones políticas, las amistades y los “comodismos” personales no prevalezcan por encima de los intereses de la nación, pues no sería justo, ético ni honesto. El Presidente de la República debe estar en permanente diálogo con estos personajes que se constituyen en una especie de eslabón para castigar a los corruptos. Veremos qué hacen a lo largo de estos años, cuando a simple vista se observan “algunos obstáculos” disfrazados de políticos en el Parlamento nicaragüense.
La transparencia en la administración pública, los principios y criterios de honradez inquebrantables y el concepto de servidores públicos, deben ser una constante en los funcionarios de este país.