- Altos costos obligan a convertirse de fabricantes a “reparadores”
Martha Danelia Corea [email protected]
-¿Me puede reparar este par de zapatos?, pregunta una señora.
-“Con mucho gusto, qué tienen?”, contesta el zapatero.
– “La suela, quiero que se la ponga nueva”.
-“Muy bien, son 65 córdobas, clavados y cosidos”.
-“Está bien, ¿a qué hora vuelvo?
-“A las tres de la tarde”…
Lo anterior es un diálogo que presenciamos entre una señora y el zapatero Rolando Pérez, quien ahora se dedica a la reparación de zapatos y no a la elaboración propia de los mismos como en la década de 1970 porque, según nos comenta, “el cuero está demasiado caro y, como el negocio empeoró, ya no hago zapatos”.
Don Rolando, además ha optado por elaborar zapatos ortopédicos, pero “sólo si son por encargo”, pues reitera que el costo de su materia prima es elevado.
Estimó que el pie de cuero está a 25 córdobas. Según sus cálculos, el par de zapatos, dependiendo del estilo, puede llevarse dos pies y medio, y hasta tres pies de cuero.
“Nosotros, los zapateros de Nicaragua, no podemos competir con Centroamérica, porque si nos trasladamos a Honduras, cinco tiras de baquetas te cuestan 50 dólares, y aquí en Nicaragua una tira te cuesta casi los 50 dólares, más la gran cantidad de zapatos extranjeros que vienen”, comentó.
Estos zapatos extranjeros, dijo, ingresan a un precio inferior que el fabricado en Nicaragua. “Por ejemplo, aquí vienen y me dicen: por cuánto me hacés un par de zapatos, 250 (córdobas, les digo), mejor prefieren ir a comprar al Mercado Oriental”, relata don Rolando.
Este artesano no le quita la razón a sus clientes porque reconoce que en este mercado capitalino se encuentran botas en hasta 200 córdobas “que yo no la haré en 200 córdobas, te las voy a hacer en 500-600 córdobas dependiendo del estilo, entonces no podemos competir con Centroamérica porque en Nicaragua yo no sé por qué todo es más caro”.
Por esta razón, optó por dedicarse a la reparación donde obtiene ingresos de hasta 30 córdobas diarios, “si el día es bueno”.
Precisamente, en el estudio denominado Análisis Sub-sectorial en la Rama Cuero-Calzado de Nicaragua en el 2000, elaborado por Mario Davide Parrilli, del Nitlapán UCA, se señala que uno de los problemas que enfrenta la rama cuero-calzado son los costos de producción, razón por la cual hace referencia a la elaboración de políticas de fomento para este sector.
“Por ejemplo, en el análisis de la cadena cuero-calzado sugeriremos que una política de apoyo para desarrollar a las empresas más fuertes de producción de calzado puede desencadenar efectos positivos para el desarrollo de todo el subsector, activando la demanda de cuero de calidad proveniente de los eslabones primarios”, recomienda el informe.
En tanto, Linda Solano, encargada de la rama cuero-calzado en el Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), sostuvo que con la reingeniería que tuvo la institución, la cual ahora funciona como una entidad de tercer piso, lo que hacen es facilitar la coordinación entre el sector de las pequeñas empresas con las instituciones oferentes de servicios y que trabajan con este sector.
Según el estudio del Nitlapán, la producción nacional de calzado no es tan significativa en términos de valor agregado generado, aunque el número de empresas que se dedica a tal oficio es particularmente relevante, sobre todo en determinadas zonas geográficas, como en las ciudades de Masaya y Granada, en el caso de las pequeñas industrias, y Managua, en el caso de la gran industria.
De acuerdo con el Informe Anual 2000 del Banco Central de Nicaragua, el valor agregado del calzado durante ese año fue de 49.5 millones de córdobas; mientras que su valor bruto de producción fue de 97.2 millones de córdobas.
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