- Desde los atentados de septiembre, los problemas del hemisferio han estado relegados en la política de Washington
Néstor IkedaAP
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush ha escogido otra vez la Organización de los Estados Americanos para hablarle a las Américas, y lo que ha dicho suena a reprimenda para unos y premio para otros, a diferencia del pasado en que sólo habló de cooperación.
Embajadores y analistas dijeron que el discurso pronunciado el miércoles por la noche refleja un nuevo dinamismo en los vínculos de Washington con los países americanos, que habían pasado a un plano secundario luego de los atentados terroristas de septiembre.
A ARGENTINA
Primero, Bush tuvo palabras duras hacia el nuevo gobierno argentino del presidente Eduardo Duhalde, al advertirle que si se desviaba de la economía de mercado, el país podría encontrarse con dificultades peores de las que tiene ahora. Y aun después de la reprimenda, le pidió otra vez el plan económico sustentable como requisito para darle ayuda.
“Entendemos que el desarrollo sostenido depende de las economías que se basan en el juego del mercado y políticas monetarias y fiscales firmes”, dijo Bush en la sede de la OEA.
“Los recientes acontecimientos en la Argentina no cambian esta realidad”, afirmó. “La Argentina y las naciones de todo nuestro hemisferio necesitan fortalecer nuestro compromiso con las reformas orientadas al mercado, y no debilitarlo”.
Segundo, Bush habló de recompensas para otros: estudio de posibilidad de un acuerdo de libre comercio con los países centroamericanos, culminación de las negociaciones para un tratado similar con Chile, un incremento en las contribuciones estadounidenses al Banco Mundial para reducir la pobreza, fondos para la lucha contra las drogas y gestión para prorrogar la ley de preferencias comerciales andinas, que expiró en diciembre.
“Lo que veo en el mensaje es un compromiso de cooperación y colaboración, lo cual es bueno”, dijo el embajador de México ante la OEA, Miguel Ruiz Cabañas.
Las críticas de Bush a Duhalde, aunque sin mencionar al presidente argentino, incomodaron, sin embargo, a algunos.
“Me sentí un poco mal cuando habló del caso argentino en público”, dijo Peter Hakim, director del Diálogo Interamericano, una institución de análisis de Washington. “Yo hubiera preferido que le dijera a la Argentina que vamos a conversar para buscar juntos una solución. Eso bastaba. Porque hablar de una tragedia económica y política en público no le hace bien a nadie”.
Duhalde ha sido un severo crítico de las reformas de libre mercado que ejecutó la Argentina durante la década pasada, afirmando que sumieron al país en una recesión hace cuatro años que lo llevó a la quiebra financiera.
DISTINCIÓN A TOLEDO, FOX Y OTROS
Eduardo Ferrero Costa, embajador de Perú, dijo que estaba satisfecho con el discurso, y en particular por el hecho de que Bush mencionara en él al presidente Alejandro Toledo y expresara su apoyo a la Ley de Tarifas Comerciales Preferenciales para los Países Andinos, que libera productos de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia hasta por 2,000 millones de dólares.
Además de Toledo, Bush mencionó por sus nombres a los presidentes Vicente Fox, de México; Ricardo Lagos, de Chile, y Henrique Cardoso, de Brasil, y al primer ministro Jean Chretien, de Canadá, cuando dijo que los líderes democráticos de las Américas le han ofrecido “apoyo y sabiduría, amistad e incluso fuerzas de paz” en la lucha de Estados Unidos contra el terrorismo.