¿Qué hacer con la aviación nacional?

Gustavo López [email protected]

En los últimos días la opinión pública ha sido testigo, ocasionando daños a sus pasajeros, de la muerte lenta de la línea aérea Sansa. Es interesante acotar, sin intentar justificar los problemas provocados por el mal servicio, o que la empresa hubiere sido incapaz de prestar un servicio de calidad, ya por falta de avión, por mala atención, o por problemas financieros, etc., existen obstáculos legales que dificultan la actividad tanto para Sansa, como para cualquiera que intente involucrarse en el complejo negocio de la transportación aérea internacional de pasajeros, carga y correo.

No escapa a la observación del más lego que los más importantes destinos del mercado de pasajeros se encuentran en los Estados Unidos de América. Este país por razones técnicas, de seguridad aérea y por exigencias legales de su propio sistema, clasifica en dos categorías a los países de origen de una línea aérea extranjera. La categoría Uno permite a la línea aérea extranjera operar en las rutas autorizadas y la categoría Dos que impide que la línea aérea extranjera pueda obtener autorización directa de tocar suelo norteamericano.

Esta clasificación se funda en criterios de avance legislativo, seguridad aérea, calidad de la infraestructura aeroportuaria, capacidad técnica de la autoridad aeronáutica, calificación del personal aeronáutico, y la existencia de manuales de operación entre otras variables a considerar. Es decir, que en manera alguna la clasificación es arbitraria ni mucho menos, ya que se funda en aspectos concretos de la realidad de cada país. La Secretaría de Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos de América, hace evaluaciones periódicas por medio de sus inspectores a todos los países, y efectúa las correspondientes evaluaciones.

En Centroamérica hay países con clasificación Uno y países con clasificación Dos. Los que han logrado clasificación Uno tienen derecho a que sus líneas aéreas nacionales puedan volar en rutas internacionales autorizadas sin problemas. Las líneas aéreas de países de clasificación Dos no pueden hacerlo directamente, y sólo que vuelen bajo la cobertura de una línea aérea originaria de un país con clasificación Uno, pueden tocar suelo norteamericano, utilizando la figura denominada en la jerga aeronáutica de un ‘wet lease’.

Desafortunadamente, Nicaragua tiene categoría Dos y de ahí los problemas para sus líneas aéreas nacionales. Sansa opera bajo contratos charters con Falcon Air de la Florida, una modalidad que indudablemente no permite una operación normal. Y el ejemplo de Nica que operaba bajo la cobertura de Taca, ya que El Salvador tiene categoría Uno.

¿Qué puede hacerse para mejorar esta situación? ¿Cómo puede el gobierno propiciar en su labor facilitadora las condiciones que permitan a las líneas aéreas nacionales operar en condiciones de competitividad? Evidentemente toda actividad encaminada a dotarnos de los elementos que permitan una reclasificación por la FAA mejora nuestra situación, proceso que requiere tiempo e inversión. Actualmente se mejora la infraestructura aeroportuaria (Aeropuerto Internacional) y ello constituye un avance todavía inconcluso de importantes repercusiones. Pero, también se pueden hacer simultáneamente otras cosas que demanda el cambio.

El gobierno anterior nombró una Comisión Presidencial Redactora, la cual con asistencia del jurista experto doctor Norman Miranda Castillo elaboró un anteproyecto de Código de Aeronáutica Civil. El Comité Nacional de Competitividad del INCAE financió el anteproyecto. Este anteproyecto fue entregado al gobierno anterior en mayo de 1998, y constituye un esfuerzo de modernización de las instituciones del Derecho Aeronáutico, incorpora novedosas figuras contractuales de la cambiante industria aérea, mejora los aspectos regulatorios, crea el Instituto Nicaraguense de Aeronáutica Civil con autonomía financiera y administrativa, eleva a estándares internacionales los niveles indemnizatorios para los pasajeros y terceros en caso de muerte o accidente, en fin dicho anteproyecto de convertirse en ley dotaría al país de un elemento importantísimo para que la FAA reclasificara a Nicaragua con la clasificación Uno.

Es importante destacar que el Ministerio de Transporte e Infraestructura ya sometió dicho anteproyecto a la Oficina Regional de la FAA y el mismo fue aceptado con ligeras enmiendas.

Tienen la palabra el señor presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños para proponer la iniciativa de ley de Código de Aeronáutica Civil y la Asamblea Nacional para aprobarla. Esta ley modernizaría el marco legal de la aviación en Nicaragua, contribuyendo así a lograr una clasificación para nuestro país que permita a las líneas aéreas nacionales operar en el plano internacional en condiciones de competitividad.

El autor es abogado.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí