- Organizaciones civiles llaman a padres de familia a no pagar por los servicios escolares
- Centros de enseñanza no exigen aranceles, pero “instan” a contribuciones voluntarias para mejorías
Amalia Morales [email protected]
En el segundo día de matrícula, los hermanos Ana y William González se inscribieron para estudiar quinto año en el Colegio Autónomo Maestro Gabriel, en Managua.
A los hermanos González no se les cobró ni un córdoba por la inscripción en el turno vespertino, pero se les conminó a dar un aporte voluntario y cada uno pagó 10 córdobas.
“Nadie me exigió nada, pero di 10 pesos”, dijo Ana González, de 18 años, afirmación que apoyó William.
El “no” a la imposición de aranceles por matrícula en los colegios y escuelas públicas fue reiterado ayer, a una sola voz, por distintas organizaciones e instancias civiles, entre ellas la Procuraduría Especial para la Niñez y la Adolescencia.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), orientó el no pago en la inscripción desde la semana pasada.
No obstante, “sin perjuicio de los aportes voluntarios que puedan hacer los padres y madres de familia”, dice la circular del MECD, que se emitió el nueve, y que apoya el comunicado que se publica hoy.
Que la voluntariedad derive en una imposición y que eso signifique la exclusión de la escuela para muchos niños, es a lo que temen las organizaciones que desde ayer se juntaron para “defender el derecho a la educación”.
Y ese temor se funda en que alrededor de un millón de niños y adolescentes se han quedado sin estudiar en los últimos dos años, según reconoce la organización de Naciones Unidas para la Infancia y la Adolescencia (Unicef).
Miriam Zablah, Viceministra de Educación, recorrió ayer algunos centros educativos para comprobar que no se cobraba.
Zablah constató que la disposición se cumplía en el Instituto Autónomo Miguel de Cervantes, donde el pago no se exigía y sólo se sugería como un aporte.
Aunque no eran supervisados por el MECD ayer, la gratuidad fue explícita en otros centros educativos. Tal como lo dispone el MECD, el no pago se advertía desde la entrada, a través de cartelones, en institutos como el Maestro Gabriel y Experimental México, que albergan a más de 3,000 estudiantes cada uno.
Sin embargo, una vez confirmado el cupo del estudiante se deja al albedrío del padre dar dinero o no y el monto.
Fátima Arauz, directora del Experimental México, dijo que los “aportes voluntarios” están bajos. Ahí, la cooperación ha ido desde los 10 córdobas hasta los 60.
En el Maestro Gabriel, profesores consultados, contaron que los estudiantes han contribuido muy poco y que en general la matrícula está escasa.
La existencia de talonarios es para José Antonio Zepeda, secretario general de la Asociación Nacional de Maestros de Nicaragua (Anden), la prueba de que el MECD autoriza los cobros en los centros de enseñanza.
Anden, como el Foro Educativo, el Movimiento Comunal y la Procuraduría de la Niñez son los que encabezan la campaña a favor del no pago.
En el transcurso del año escolar tales organizaciones estarán pendientes de momentos susceptibles a cobros como la llegada de los exámenes, la prematrícula y desde luego las mensualidades.
El período de matrícula culmina este viernes. En el transcurso de la semana las nuevas autoridades de educación recorrerán distintos centros sin avisar.
MÁS A LA ESCUELA, PERO SIN PAGAR
El estudio “Pupitre Vacío” de la Procuraduría de la Niñez, que se hizo el año pasado, demostró que en los colegios públicos se hace un pago anual promedio de 300 córdobas por estudiante.
Romper ese círculo es el reto que este año se han impuesto distintas organizaciones.
Miguel De Castilla, del Foro Educativo y experto en educación, dijo ayer que tratarán de participar en otros momentos claves como la elaboración del presupuesto de educación.
José Antonio Zepeda reclamó para la educación un siete por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que significaría alrededor de un 25 por ciento del presupuesto nacional.
Las nuevas autoridades educativas, aún no lo han discutido, pero se prevé que solicitarán reformas al presupuesto de educación, que este año sufrió una merma de 484 millones de córdobas.