Mano dura

Freddy Potoy [email protected]

Suele ocurrir que cada vez que un presidente asume su mandato, hay un “período de gracia” de 100 días para acomodarse, ordenar sus políticas institucionales y evaluar la herencia del gobierno anterior.

El gobierno de don Enrique Bolaños debe empezar a apretar duro la mano desde ahora en todas las instituciones donde quedó un serio lastre de corrupción y éste es uno de los aspectos que interesan a la población.

Hasta ahora quien ha dicho públicamente que pondrá “mano dura” en el Ministerio de Salud, es doña Lucía Salvo. Ojalá y así ocurra, de tal forma que el gran tribunal que es la misma población, pueda conocer y juzgar a los que afectaron el patrimonio del Estado.

El presidente Bolaños, sus ministros, viceministros y directores de entes autónomos no deben dejar pasar 100 días para empezar a ordenar la Hacienda Pública; de lo contrario, estarían incurriendo en una grave omisión al no asumir una responsabilidad institucional con Nicaragua.

En las instituciones del Estado hubo muchas licitaciones viciadas, tráfico de influencia, nombramientos por amiguismo o cercanías partidarias, existían “asesores” con grandes salarios que nunca desempeñaban sus trabajos, entre otras cosas.

Por ejemplo, qué pasó con los pozos que hizo Enacal en las propiedades de Arnoldo Alemán, los arbolitos del INTA que después aparecieron en una finca del ex presidente, así como la construcción del helipuerto; lo que ocurrió en la Dirección General de Ingresos (DGI), las quiebras bancarias, hay tantas cosas más.

Habrá que averiguar si hubo piñata o no de vehículos del Estado y otros bienes antes del traspaso de mando. Si no hubo, bien por Nicaragua y los contribuyentes, pero si existió eso, es algo que se debe investigar y castigar a los culpables. Don Enrique no puede permitir esto.

El gobierno debería dar a conocer, después de hacer una exhaustiva evaluación de la administración anterior, qué encontró, ya sean cosas buenas o malas, pero no se puede quedar callado con tantas zanganadas que se registraron en los últimos años, sólo por no incomodar a la dirigencia del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) o al propio diputado Alemán y sus aliados políticos, los sandinistas.

Si don Enrique y sus funcionarios no ponen orden en casa y no se distancian de los intereses personales y partidarios del diputado Alemán y su gente, éste empezará a apretar duro al Poder Ejecutivo y no le temblará la mano para demostrar el poder real que tiene.

No se trata de medir fuerzas, sino de ser consecuente con la institucionalidad y el fortalecimiento del país. El diálogo y entendimiento es una vía efectiva para avanzar sobre el camino de la transparencia, pero Alemán no entiende de eso y es un atropellador de las instituciones y de las personas. Entonces, frente a todos estos escenarios don Enrique tiene un gran reto y debe saberlo manejar, de lo contrario, la imagen política pronto empezará a agrietarse y la ciudadanía le pedirá cuentas a él y no a Alemán.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí