El diputado Oscar Moncada, que en la instalación de la nueva Asamblea Nacional, el 9 de enero pasado, resultó electo presidente de la junta directiva de ese poder del Estado con una mayoría absoluta de votos liberales, anunció el lunes recién pasado que en la sesión parlamentaria de mañana jueves 17 de enero, renunciará al cargo para el cual fue electo por el término de un año. No hay ninguna novedad en esto, puesto que antes de ser elegido, Moncada dijo que ocuparía la presidencia de la Asamblea Nacional hasta que el ex presidente Arnoldo Alemán decidiera, y que cuando éste lo quisiera él estaba dispuesto a cedérselo.
Se supone que mañana, después de que Moncada renuncie a la presidencia de la Asamblea Nacional, se procederá de inmediato a una nueva elección en la que dos liberales, el diputado regalado Arnoldo Alemán y el diputado electo popularmente Jaime Cuadra Somarriba, se disputarán el cargo. Se recordará que el 9 de enero Cuadra compitió contra Moncada y fue derrotado al no obtener los 7 votos liberales que necesitaba para, junto con el suyo propio, el del diputado conservador, y los 38 de la bancada sandinista, alcanzar la mayoría requerida para ser electo.
Esta vez, por lo visto, la bancada sandinista ha decidido no apoyar la candidatura de Cuadra, con lo cual ese partido de hecho está apoyando la candidatura de Arnoldo Alemán. El FSLN pretende hacer creer a la ciudadanía que se opone a la candidatura de Alemán y anunció por medio del diputado Edwin Castro que su bancada no asistirá a la sesión de mañana, para “no prestarse al juego”.
Sin embargo, con su actitud el Frente Sandinista se está prestando al juego y apoyando las pretensiones del ex presidente Alemán. Veamos qué es lo que está sucediendo. Si la bancada sandinista asistiera a la sesión de mañana y votara a favor de Jaime Cuadra, estaría demostrando que está en contra de que Arnoldo Alemán se apodere de la presidencia de la Asamblea Nacional, independientemente de que Cuadra no ganara. Pero, si no asiste y por lo tanto no vota, el Frente Sandinista estaría de hecho despejándole el camino a Alemán para que éste satisfaga su capricho y su codicia de poder. Eso sería así, porque si esta vez el diputado Jaime Cuadra contara cuando menos con 7 votos liberales, ganaría la presidencia de la Asamblea, siempre y cuando, claro está, el sandinismo lo apoyara.
No obstante, lo que estamos viendo ahora es una clara manifestación de que el pacto entre Alemán y Ortega continúa vivo y coleando, y que la presencia de ambos caciques partidarios en el Parlamento le podría complicar las cosas al presidente Bolaños, posibilidad que se disminuiría considerablemente si el presidente de la Asamblea Nacional fuese Jaime Cuadra.
El presidente Bolaños ha dicho que él no quisiera que Alemán fuera presidente de la Asamblea, y también ha manifestado su preferencia por Cuadra. Sin embargo, en la elección del 9 de enero el cabildeo de Cuadra entre los diputados liberales fue inefectivo y se impuso la voluntad de Alemán. Pero se sabía que la nueva elección se presentaría más temprano que tarde y la pregunta es: ¿se preparó el presidente Bolaños para este nuevo “round”? ¿Hizo el cabildeo necesario para convencer a los diputados liberales de que al país no le conviene que Alemán sea el presidente del Poder Legislativo? ¿Está dispuesto el presidente Bolaños a apoyarse en la sociedad civil para contrarrestar al binomio Alemán-Ortega en la Asamblea? La elección de mañana le presenta una magnífica oportunidad para buscar ese apoyo. Aún está a tiempo de buscarlo y de lograrlo.
Pero volvamos al Frente Sandinista. Resulta evidente que a Daniel Ortega le conviene debilitar el poder de Bolaños en la Presidencia de la República, y en eso coincide con Arnoldo Alemán. Por eso ambos caciques no han vacilado, una vez más, en ponerse de acuerdo para lograr ese propósito. Al país no le conviene que Alemán sea presidente de la Asamblea Nacional, pero a Daniel Ortega y al Frente Sandinista sí les conviene y parecen dispuestos a demostrarlo en y con la elección de mañana. Las cosas están claras.