Descubra sus fortalezas

José Leñero G. Hace poco más de un año, Marcus Buckingham y Curt Coffman, de la conocida firma Gallup, publicaron “Primero rompa todas las reglas”, en el cual plantearon la trascendencia para las técnicas gerenciales de algunos descubrimientos recientes de la psicología. Uno de ellos es que tener talento natural para los conocimientos y destrezas […]

José Leñero G.

Hace poco más de un año, Marcus Buckingham y Curt Coffman, de la conocida firma Gallup, publicaron “Primero rompa todas las reglas”, en el cual plantearon la trascendencia para las técnicas gerenciales de algunos descubrimientos recientes de la psicología.

Uno de ellos es que tener talento natural para los conocimientos y destrezas que requiere el ejercicio de cada puesto de trabajo, es la condición “sine qua non” para desempeñarlo con éxito. Pero, cada talento es la consecuencia de la forma en que están relacionadas las neuronas en el cerebro de las personas, esto es, una condición innata, como tener los ojos negros, verdes o celestes.

Esto significa que la difundida actitud de los supervisores de ponerse detrás de los empleados que tienen dificultad para cumplir con sus tareas, sea para darles capacitación reiterada, o educación para comprenderlas, o inundarlos de regañadas, son actitudes anticientíficas porque, si las dificultades permanecen, significa que esa persona “no tiene dedos para tocar ese órgano” y todos esos esfuerzos son perfectamente inútiles.

Por otra parte, como nadie es tan desamparado que no sea bueno para nada, lo que corresponde a un buen gerente es buscar al empleado de bajo rendimiento, sus áreas de habilidad y pasarlo a trabajos dentro de esas áreas.

Tengo presente el relato de un gerente de planta de una maquiladora electrónica que, en cierta oportunidad en que tuvo que contratar una nueva soldadora, quien después del curso de entrenamiento, al pasar a la línea de producción, demostró que no tenía habilidades para ese puesto. En lugar de despedirla le preguntó si había otro puesto en la empresa que le gustaría hacer. Aunque temblando ante el temor al despido, la muchacha dijo que le gustaba empacar. Lo curioso es que después de entrenarla y pasar un tiempo en el nuevo puesto, tenía delante una excelente empacadora.

Así la propuesta de esos autores es que los gerentes que quieren llevar al éxito a sus empresas, tienen que dedicar su tiempo a los empleados más valiosos, tanto para hacerles sentir que aprecian su trabajo, como para estimularlos a hacer sugerencias sobre cómo mejorarlos.

A esos buenos empleados no se les debe insistir en que sigan los procedimientos establecidos, sino estimularlos a encontrar cómo obtener los resultados buscados en otras formas más seguras o más ágiles. Naturalmente que esas propuestas deben ser estudiadas, por ejemplo en la forma que contempla las Normas ISO 9000, de modo de no caer en ocurrencias, pero sí estudiar de inmediato la factibilidad y los alcances de sus sugerencias.

El hecho nuevo es que, más importante que descubrir y hurgar en las debilidades de los empleados —muchas veces por el afán enfermizo de hacerlos sentir mal— lo inteligente y productivo es descubrir sus fortalezas y desarrollar el don de animarlos a aplicarlas en su trabajo.

Descubra sus fortalezas, edición 2001, es el nuevo libro de Marcus Buckingham, ahora con Donald Clifton, que complementa el anterior, enseñando al lector, con la ayuda de Internet, a descubrir las suyas y aprender a utilizarlas.

* Consultor Internacional  

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