- “Hay un problema con todo ese montón de madera seca, que si alguien le prende fuego
serían grandes incendios que se llevarían miles de hectáreas…”, dijo el alcalde de Jalapa, Omar Vílchez.
Expertos del Servicio Forestal de Texas, EE.UU. y especialistas en control y manejo de plagas de Cuba, confirmaron que no existe ninguna forma de erradicar esta plaga, y que la única manera es mediante la tumba de árboles
Benjamín Blanco y Alina Lorí[email protected]
Lo peor podría estar por venir en el departamento de Nueva Segovia tras el brote de la plaga del gorgojo descortezador del pino, porque ni siquiera el 0.5 por ciento de toda la madera tumbada y de los árboles infectados ha sido extraída de los cerros donde hasta hace unos tres años crecían imponentes los bosques de pino.
“Hay un problema con todo ese montón de madera seca, que si alguien le prende fuego serían grandes incendios que se llevarían miles de hectáreas y podría alcanzar no sólo a Jalapa sino que a otros departamentos. Serían grandes hogueras, eso sería un infierno”, dijo a LA PRENSA el alcalde de Jalapa, Omar Vílchez.
En Jalapa la plaga se detuvo porque el insecto ya no tenía pinos que comer, y los pocos pinos sanos que quedaron en pie por hectárea se pueden contar con los dedos de las manos. En este municipio, los pinos fueron arrasados por el gorgojo casi en un 100 por ciento.
“Algunos pinos se salvaron de milagro, porque curiosamente el gorgojo no ataca a los pinos jóvenes, pero creo que las medidas para frenar la plaga no sirvieron, pues con los famosos anillos de contención lo que se hizo fue aumentar la deforestación”, lamentó el alcalde jalapeño.
Un informe de septiembre del año pasado del Instituto Nacional Forestal (Inafor), señalaba que a esa fecha, prácticamente en Jalapa ya no había nada qué hacer. Sin embargo, los alcaldes de los demás municipios de Nueva Segovia sí se sumaron a la tarea de controlar la plaga mediante la tumba de los árboles infectados.
Tras consultar con expertos del Servicio Forestal de Texas, EE.UU. y especialistas en control y manejo de plagas de Cuba, se confirmó que no existe ninguna forma de erradicar esta plaga del pino, y que la única manera de frenar el avance agresivo de la plaga es mediante la tumba de árboles.
Es decir, antes de que la plaga alcance a los árboles sanos, se hace un anillo de contención de 3 a 6 kilómetros de largo por unos 200 metros de ancho, área en la que pinos enfermos y sanos son tumbados con motosierras. De esta forma, el gorgojo se entretiene alimentándose de los pinos sanos y después no tiene capacidad de desplazarse hasta donde están los pinos no infectados.
PLAGA CONTROLADA
Según autoridades del Inafor, actualmente la plaga ya está controlada a nivel nacional. Y aunque en Nueva Segovia se perdieron 30,000 hectáreas de las 67,000 que había en el departamento antes del brote del gorgojo, en el resto de zonas como Jinotega, Matagalpa, Madriz, León y Chinandega la afectación total no alcanzó las 1,000 hectáreas.
“Ahora lo que estamos buscando es que se siga manteniendo el control de plaga en otros municipios. Y en el caso de los municipios de Jalapa que haya un apoyo a los dueños de bosques para que se rehabiliten sus pinares, pero hay que incentivar a los productores para que protejan el área”, sugiere Vílchez.
Por su parte, Ramiro Saborío, subdirector ejecutivo del Inafor, dijo a LA PRENSA que la plaga del gorgojo es algo con lo que tenemos que aprender a convivir.
“Los productores deben buscar cómo reducir la susceptibilidad de sus bosques al ataque de la plaga, y esto la única manera de hacerlo es con buenos planes de manejo de los bosques, que incluyen raleo, corte y aprovechamiento periódico”, recomendó.
¿REGENERACIÓN NATURAL EN ENTREDICHO?
Según Saborío, la reforestación de pinos sólo será necesaria en áreas muy pequeñas del departamento segoviano, porque asegura que en la mayoría de la zona afectada por el gorgojo existe una muy buena regeneración natural que deberá ser responsabilidad de los dueños de bosques cuidarla para evitar incendios forestales.
Por su parte, el alcalde de Jalapa dijo que “si ese arbolito que viene naciendo no se quema, entonces dentro de 12 ó 15 años podemos volver a tener los bosques que acabamos de perder. Pero el problema en Nicaragua es que la gente a veces por hobby le mete fuego a las plantaciones”, señaló Vílchez.
No obstante, Luis Salgado, uno de los productores forestales más fuertes de Jalapa, cree que la regeneración natural que ya asoma fracasará en su intento por mantener viva la vocación forestal de esos suelos, porque considera que el período de calentamiento propio del verano ya inició y las fuentes de agua subterráneas se están secando.
CRONOLOGIA DEL DESASTRE
La plaga comenzó en la zona de Teotecacinte, del municipio de Jalapa, a finales de 1998 y comienzos de 1999.
Sumado al problema de una falta de plan de manejo de los bosques por parte de los productores, en Jalapa la situación se agravó por culpa de una ordenanza municipal emitida a finales de 1998, en la cual el alcalde prohibió que la madera en rollo saliera del municipio.
Los productores madereros, al no poder sacar su madera, se vieron obligados a suspender los pocos planes de manejo que tenían.
Luego, a comienzos del año 2001, el nuevo alcalde de Jalapa anuló la ordenanza municipal y los productores comenzaron a preocuparse por controlar la plaga en sus propiedades, sin embargo para esta fecha ya habían afectadas en Jalapa 1,400 hectáreas, y dos meses después fueron 5,000 hectáreas.
En agosto de 2001, todos los alcaldes del departamento de Nueva Segovia solicitaron al ex presidente Arnoldo Alemán declarar la región zona de desastre ambiental y social.
A comienzos de octubre de 2001, el ex presidente Alemán declaró “zona de desastre ambiental” en el departamento, ordenando al Inafor a controlar la plaga del gorgojo con ayuda económica del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y del Proyecto Forestal (Profor) del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) y hasta entonces se comenzó un plan agresivo de control.
“Desde el 29 de octubre hasta el 21 de diciembre de 2001 se invirtieron 3,229 días hombres, quienes con motosierras se dedicaron a la labor de corte y deje, es decir, cortar al pino afectado en fase 1 y fase 2 y dejarlo en su lugar. En este período tratamos 1,703 hectáreas. Tumbamos 408,539 árboles y tratamos 253 brotes activos”, explicó Ramiro Saborío, subdirector ejecutivo del Inafor.
En esa etapa Inafor invirtió un millón 300 mil córdobas provenientes de fondos propios, pero en su mayoría del Ministerio de Hacienda y Profor.
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