- Centenario del nacimiento de la religiosa reúne a pobres y personalidades en Catedral de Managua
Nidia Ruiz López [email protected]
Los católicos nicaragüenses, congregados en la Catedral de Managua, conmemoraron con una misa celebrada por el Cardenal Miguel Obando, el centenario del natalicio de Sor María Romero, quien el próximo 14 de abril oficialmente será beatificada por el Papa Juan Pablo II.
La ceremonia fue acompañada por la Camerata Bach, además se contó con la asistencia del presidente Enrique Bolaños, la primera dama Lila T. de Bolaños y algunos ministros del nuevo gobierno.
En su homilía el Cardenal Obando felicitó a todo el pueblo, ya que Sor María será una nicaragüense que dentro de poco será beatificada. Su Eminencia leyó un comunicado de las Hijas de María Auxiliadora de Nicaragua, Costa Rica y Panamá donde se comunica que el 14 de abril de este año, en la Plaza de San Pedro, en Roma, se realizará la beatificación de Sor María Romero junto a dos salesianos.
El Cardenal Obando comentó a los feligreses que Sor María Romero fue una religiosa que pasó su vida haciendo el bien en los lugares como El Salvador, donde vivió cinco años; 46 años en Costa Rica y Nicaragua.
Indicó que Sor María nació en Granada, el 13 de enero en 1902, de padres cristianos. El 20 del mismo mes fue bautizada y en 1910 fue confirmada en la fe. “Sacramento que la hará más tarde valiente soldado, diríamos, de Cristo. Valiente porque no tiene miedo de profesar su fe ante creyentes y no creyentes”, manifestó el Cardenal Obando.
Su Eminencia explicó a los fieles que en 1920, Sor María Romero les dijo a sus padres que quería ser religiosa ya que quería consagrarse al Señor, y se fue a El Salvador, donde las religiosas de María Auxiliadora tenían su noviciado. Allí en 1922, tiene su primera experiencia mística, cuando la maestra, les dijo a las novicias que preguntaran a Cristo qué pensaba de ellas.
“Y Sor María Romero, luego de hacer oración le pregunta a Cristo: ‘¿Señor qué quieres de mí, quién soy para ti?’ Y dice que oyó la voz de Cristo que le contestó: ‘Tú eres la predilecta de mi Madre, y la consentida de mi Padre’. Se sintió satisfecha, se sintió feliz, siguió trabajando en el noviciado por su formación con el deseo de querer alcanzar la santidad”, dijo el Cardenal Obando.