El Sumo Pontífice al momento de dar el sacramento del bautismo a Anya, niña que llegó al Vaticano con sus padres y padrinos desde Chicago.

Papa desea encuentro masivo con los jóvenes

Su Santidad con expectativas por encuentro mundial previsto para julio en Canadá EFE CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa expresó ayer su deseo de tener un encuentro masivo con los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud, cuya próxima edición tendrá lugar en julio en Toronto (Canadá). En agosto de 2000 la Jornada Mundial atrajo […]

  • Su Santidad con expectativas por encuentro mundial previsto para julio en Canadá

EFE

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa expresó ayer su deseo de tener un encuentro masivo con los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud, cuya próxima edición tendrá lugar en julio en Toronto (Canadá).

En agosto de 2000 la Jornada Mundial atrajo a casi dos millones de jóvenes a una Roma que entonces celebraba el Jubileo, y aquel acto multitudinario ha sido recordado a menudo por Juan Pablo II con satisfacción.

Ayer, tras el rezo del Angelus desde sus dependencias en el Vaticano, el Pontífice recordó que en la actualidad se desarrolla en Toronto una reunión preparatoria de la XVII Jornada Mundial de la Juventud de julio próximo y mostró su confianza en que “se renueve la magnífica experiencia de Roma 2000”.

En esta línea el Papa dijo que su pensamiento se dirige especialmente a “los queridos jóvenes, ya idealmente en camino hacia Toronto a través de itinerarios formativos y misioneros de vuestras comunidades”.

“Estoy ansioso por encontraros masivamente una vez más”, aseguró Juan Pablo II, quien pidió a los jóvenes que “dejen a un lado temores e incertidumbres” y asuman su papel de “centinelas de la mañana, siempre preparados para anunciar el acontecimiento del nuevo día, que es Cristo resucitado”.

BAUTIZA A 20 NIÑOS

Con ternura y algunas bromas sobre el llanto de los bebés, el Papa Juan Pablo II bautizó a 20 niños de Europa y Estados Unidos el domingo.

La ceremonia anual, en la que los padres sostienen en brazos a sus hijos bajo los frescos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina, transcurrió con escaso llanto.

Pero cuando el Papa se sentó a leer su homilía, un par de bebés lloraron con fuerza, sin que los arrumacos ni el biberón lograran calmarlos.

Juan Pablo alzó la vista y dijo, “cuando escuchan hablar al Papa, se sienten obligados a responder”, para reanudar inmediatamente su homilía.

También hubo momentos de ternura. En un momento, sin poder contener su temblor, el Papa tomó la diminuta mano de un bebé y le dio un beso. El pontífice de 81 años tiene un temblor crónico, síntoma del mal de Parkinson.

Juan Pablo oró para que los flamantes padres y padrinos “sepan transmitir siempre a estos niños el amor que necesitan para crecer y creer”. Instó a los padres a que den ejemplos de conducta caracterizada por la “atención, la acogida y el perdón”.

Eran diecisiete bebés italianos y uno de España, Francia y Estados Unidos respectivamente.  

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