Declaran acusados en crimen granadino

Pedro J. Vindell MatusCorresponsal/[email protected] Los reos Erasmo Gonzalo Payán Guadamuz y José Leonel Guadamuz Mallorquín, a quienes se acusa por el robo, violación y asesinato de Carmen Mallorquín Ramírez, en Malacatoya, declararon en el Juzgado de Distrito del Crimen. José Leonel reafirmó todo lo relatado ante la Policía: la persecución de Carmen, el momento en […]

Pedro J. Vindell MatusCorresponsal/[email protected]

Los reos Erasmo Gonzalo Payán Guadamuz y José Leonel Guadamuz Mallorquín, a quienes se acusa por el robo, violación y asesinato de Carmen Mallorquín Ramírez, en Malacatoya, declararon en el Juzgado de Distrito del Crimen.

José Leonel reafirmó todo lo relatado ante la Policía: la persecución de Carmen, el momento en que la tumbaron de la bicicleta, los abusos sexuales a los que la sometieron y la forma en que la mataron cuando los reconoció, esa noche del jueves tres de enero, y cómo la lanzaron al río después de golpearla, aunque negó haberla violado.

Señala que fue Erasmo quien lanzó la ropa de Carmen al río, la mató y le robó.

NIEGA

Erasmo Gonzalo negó ante el juez todo lo que declaró ante los uniformados. “No fuimos nosotros”, dijo.

José Leonel brindó suficientes detalles que incriminan a ambos y a Manuel Salvador López Jaime, explicando que por varios días esperanron esa oportunidad, y que Manuel les habría prestado una bicicleta para que la siguieran.

Manuel declaró que cuando le contaron lo sucedido, no les creyó.

COMO ANIMALES

José Leonel Guadamuz dijo que esperaron una víctima sentados en una piedra en Malacatoya.

Narró que habían seguido a seis mujeres, pero siempre alguien las esperaba o las acompañaba, entre ellas a una muchacha que trabaja con Visión Mundial, y a una mesera del Bar El Leopardo.

José Leonel relató que cuando vieron pasar a Carmen, Erasmo le dijo: “Allí está la carnada, sigámosla”. Cuando la alcanzaron a unas 200 varas al oeste de Palo Prieto, él le tapó la boca a ella; la acostaron en el suelo y la desnudaron.

Agregó que Carmen lloraba, les decía que se dejaría hacer lo que quisieran, que no la mataran, pues tenía dos niños, pero ella los reconoció.

Ambos estuvieron en la vela y funerales, donde la Policía los detuvo al notarlos nerviosos.  

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