El área global de los cultivos genéticamente modificados, probablemente alcanzó los 50 millones de hectáreas a finales del 2001, anunció Clive James, presidente del International Service for the Acquisition of Agri-bio-tech Applications (ISAAA), organismo encargado en actividades de aplicación de la biotecnología agrícola.
Clive destacó que esa cifra representa un 10 por cinto de crecimiento con respecto al año 2000.
A pesar de los debates y disputas en países de la Unión Europea, millones de granjeros grandes y pequeños en países industriales y en vías de desarrollo continúan aumentando sus plantaciones de cultivos transgénicos.
Desde 1996, cuando fueron sembrados los primeros cultivos comerciales, el área global ha tenido un aumento sin precedentes, reflejando la satisfacción del productor debido a las ventajas significativas de estas plantas. Estas ventajas incluyen: prácticas de manejo más sostenibles y eficientes, menos gastos en combustibles y pesticidas; alimentos más sanos y libres de toxinas transmitidas por plagas y enfermedades; mayores cosechas; conservación de bosques y control de la erosión.
A comienzos de los años 1990, muchos críticos de la biotecnología se mostraron escépticos en cuanto a que los cultivos transgénicos pudieran darnos productos mejorados, o que impactaran a corto plazo en el nivel de vida de los productores.
Había aún más duda sobre la conveniencia de estos cultivos en países subdesarrollados. La experiencia de más de 15 países, incluyendo Argentina, Australia, Canadá, China, Sudáfrica y los Estados Unidos durante los últimos seis años, ha demostrado que esos temores eran infundados.
Tomado de Revista Biotecnología.