La escasez de materia prima y la falta de capacitación de algunos pequeños empresarios para trabajar maderas no tradicionales, limita la producción en muchos talleres.

Mercado de exportación aún incipiente

Necesitan industrializar los talleres y canales de comercialización directos María Antonia López [email protected] El taller de Alejandro Pérez ha mejorado con el paso de los años. Iniciando con la producción de muebles de mimbre, se han visto obligados a diversificarlos llegando a producir imitaciones de ratán y muebles con estilos demandados por los clientes. Según […]

  • Necesitan industrializar los talleres y canales de comercialización directos

María Antonia López [email protected]

El taller de Alejandro Pérez ha mejorado con el paso de los años. Iniciando con la producción de muebles de mimbre, se han visto obligados a diversificarlos llegando a producir imitaciones de ratán y muebles con estilos demandados por los clientes.

Según Pérez, han recibido capacitación de parte del Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), con ello han tenido la posibilidad de mejorar los productos y aprender a tener una visión empresarial.

“Nosotros somos la imagen de Nicaragua, y por eso tenemos la obligación de mejorar, además al crecer la competencia debemos aportar más calidad en los acabados y los precios”, reiteró.

Pérez, ha logrado capacitarse en mercadeo, diseño, estrategias de venta y control de calidad.

Relató que a veces enfrentan dificultades con la adquisición de los materiales, por un lado porque el bejuco para los muebles de mimbre lo tienen que adquirir de personas que lo traen desde San Carlos, Río San Juan, y para otros muebles, como los elaborados con imitación del ratán, deben utilizar la madera que muchas veces entra de contrabando, la misma que usa su competencia, y al decidirse solamente por la legal, se les alteran los costos. Es un inconveniente que no depende de ellos.

La demanda del mueble de mimbre ha decaído tras el surgimiento del ratán, es por ello que para superar ese problema los muebleros se han dado a la tarea de combinar los dos materiales.

Por otro lado, el mercado exterior aún no se ha fortalecido, las exportaciones practicadas desde este taller se hacen a través de intermediarios y “para que nosotros lo hagamos directamente necesitamos fondos”.

Aunque reconoce que el mueble hecho en Nicaragua tiene calidad exportable, aún hacen falta mayores condiciones industriales para secar madera y hacer otros proyectos de inversión en los talleres.  

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