- Se prevé un aumento de la tasa de desocupación para este año que comienza en América Latina
Gabriela Roa [email protected]
La tasa de desempleo promedio en Latinoamérica se mantuvo en un 8.3 por ciento al finalizar el 2001. La cifra implica una caída de apenas 0.1 puntos porcentuales en comparación con el 8.4 por ciento de desocupación registrado en el 2000.
Los datos anteriores se desprenden del documento titulado “Panorama Laboral 2001” que presentó la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este diciembre en la sede regional ubicada en Lima.
Cabe señalar que el nivel de desocupación se mantuvo “pese a una brusca caída de las expectativas económicas” en la región.
América Latina y el Caribe experimentaron un crecimiento económico de un 1 por ciento, una tasa considerablemente menor a la prevista originalmente de 4,5 por ciento.
En el informe se explica que el índice de desempleo promedio se mantuvo como resultado de la caída de la tasa de participación en una proporción mayor que la reducción de la tasa de ocupación.
Sin embargo, la desocupación aumentó en todos los países, excepto en Brasil y Ecuador, situación que explica por qué la tasa promedio de la región se mantuvo inalterada.
La cantidad de jóvenes desempleados continúa elevada, a pesar que disminuyó en la mayoría de los países en el período considerado.
Pero, la OIT señala que el promedio de estas tasas de desocupación juvenil representa dos veces la tasa de desempleo general de la región.
Además los procesos identificados en estudios anteriores de “Panorama Laboral” se mantienen en este período. Así la estructura del empleo se privatiza y 95 de cada 100 nuevos puestos son generados por el sector privado.
Continúan los procesos de “terciarización” y de “informalización”. De cada 100 nuevos empleos, 66 se generan en el sector servicios, disminuyendo la participación de los sectores productores de bienes en la creación de empleo.
Igualmente, de cada 100 nuevos empleos, 88 son informales, lo que significa un importante incremento de la participación de este sector en la creación de nuevos puestos de trabajo.
También, el 2001 dejó como resultado mejoras en el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores latinoamericanos, según el análisis de la OIT.
Se registró un aumento de 1.7% en los salarios industriales y de 3.0% de los salarios mínimos, con respecto al año pasado.
Estos incrementos salariales se deben, por una parte, a la evolución de la inflación, que se redujo de 7.5% en los primeros nueve meses del 2000, a 5.6% en el mismo período del 2001, y al incremento de la productividad en el período referido.
EXPECTATIVAS DE CRACIMIENTO
Las expectativas de crecimiento disminuyeron este año, según el informe, por la desaceleración del crecimiento económico global, así como por el impacto de los recientes atentados terroristas en los Estados Unidos.
“Lo que colocaría al mundo en el umbral de una recesión”, menciona el informe. Por tanto, se estima que la incertidumbre financiera generará una reducción de las inversiones en la región.
“El aumento del riesgo país en Argentina y de los socios comerciales del Mercosur, unido a la posibilidad de una devaluación generalizada en la subregión, han influido en la disminución de flujos hacia América Latina”, subraya el informe.
En este contexto se agregan los problemas internos de los países como Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, donde se redujo considerablemente sus expectativas de crecimiento.
Para el año 2002 se prevé un crecimiento del producto regional de 1.5 por ciento; esto es, 0.6 puntos porcentuales más que el crecimiento estimado para el 2001.
Pese al aumento de este indicador, la OIT estima que la tasa de desempleo para el año 2002 será de 8.8 por ciento, es decir que incrementará 0.5 puntos porcentuales de la tasa de desocupación obtenida para el 2001.
La OIT recomienda la aplicación efectiva de políticas de empleo que permitan moderar rápidamente el impacto del aumento del desempleo abierto en la mayoría de los países latinoamericanos, especialmente entre los grupos de trabajadores de menores ingresos. Enfatiza que en períodos de bajo crecimiento económico se reconozca la importancia de la intervención del Estado a través de programas directos de empleo a corto plazo.
SE REDUCE BRECHA HOMBRE-MUJER
“Panorama Laboral 2001” reveló que la brecha de ingresos por hora trabajada entre mujeres y hombres continúa siendo importante.
-Las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres se redujo de 32 por ciento en 1990 a 22 por ciento en el 2000.
-Lo anterior indica, según la OIT que a pesar de los avances observados en esta materia, la brecha de ingresos continúa elevada a fines de la década pasada.
-Por otra parte la evolución de los indicadores del nivel absoluto de trabajo decente no fue muy alentador durante el período de 1990 al 2000, porque casi la mitad de los países mostraron retrocesos.
-El índice referido registra mejores en las condiciones de trabajo decente de un país, cuando disminuyen las tasas de desempleo y de informalidad, mejora el poder adquisitivo, y se reduce la brecha de ingresos, entre otras cosas.