La pesca en el lago, en la jurisdicción de Malacatoya, es una alternativa de sobrevivencia para pobladores aledaños.

Pescadores del Malacatoya sin muchas alternativas

Verano es temporada para emigrar hacia Costa Rica, porque pesca no es muy productiva María Antonia López M. [email protected] Los pescadores de la presa de Malacatoya no viven su mejor momento. Los meses de diciembre y enero son de menor producción en las mansas aguas, motivo que les obliga a realizar dos faenas marinas durante […]

  • Verano es temporada para emigrar hacia Costa Rica, porque pesca no es muy productiva

María Antonia López M. [email protected]

Los pescadores de la presa de Malacatoya no viven su mejor momento. Los meses de diciembre y enero son de menor producción en las mansas aguas, motivo que les obliga a realizar dos faenas marinas durante el día.

“Por estos días hay mucho viento y la pesca se pone mala”, relató Carlos José Urbina, de la comunidad El Caracol, sitio donde varios se dedican a la pesca desde que existía el río años atrás.

En el sitio se capturan especies de guapote, mojarra y tilapia, aunque la primera es la más demandada.

Estos pescadores comercializan su producto a los pequeños bares que se ubican sobre la carretera, de esos puestos depende por completo la venta diaria de los peces.

“Les vendemos a los bares y estos peces se los llevan las personas que detienen sus vehículos para comprar”, exteriorizó Urbina.

Alrededor de dos a tres horas deben permanecer navegando para poder capturar un promedio de 40 pescados en la actual temporada, pero durante las mejores pescas logran hasta seis docenas.

Mientras tanto, Pedro Artola, pescador de la comunidad conocida como La Ceiba, manifestó que a veces les va bien y otras mal. Es por tal razón, que no se pueden dedicar por entero a la pesca.

“No contamos con buen tiempo ahorita, ni equipos; tampoco tenemos financiamiento para mejorar la actividad”, dijo Artola.

Los precios del pescado tampoco son muy atractivos para los pescadores, una mojarra y una tilapia puede valer hasta 10 córdobas la libra, pero el guapote es comprado entre 1.50 a 3 córdobas.

Debido a esos inconvenientes los pobladores se ven obligados a buscar otras fuentes de trabajo, sean éstos como leñadores, o bien emigrando a Costa Rica en verano para ubicarse en las fincas cafetaleras.

En el sitio también carecen de escuelas y centros de salud, se abastecen con agua de pozo, aunque no cuentan con energía eléctrica.  

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