Edwin Ramsey [email protected]
La intención de esta opinión no es “hacer leña del árbol caído”, al contrario, deseo sumarme a la campaña para evitar que nuestras libertades se conviertan en leña de intereses particulares.
Quiero sumarme a la ola actual contra la elección del Dr. Arnoldo Alemán para presidente de la Asamblea; movimiento, más bien espontáneo, que tiene su base en la larga tradición de nuestro país de castigar severamente a quienes han pretendido limitar nuestras libertades.
Walker pensó que tendría mejor suerte para esclavizar al nica que el español colonialista, sólo para terminar viendo a Waterloo en San Jacinto.
Somoza vio a los nicas con desagrado y terminó desatando una furia tan grande que comenzó el proceso democratizador de toda América Latina.
Y Daniel… Daniel ha provocado un desprecio que en ocasiones creo que se nos pasa la mano (tres veces). Para él no somos más que mal agradecidos porque no pudimos ver la grandeza de sus logros, y olvidar sus “insignificantes” errores.
Alemán ya tuvo la oportunidad de “servirle” al pueblo; ahora, pide una oportunidad adicional para “servirnos”. Tomando en cuenta su desempeño anterior deberíamos darle tantas oportunidades como se las hemos dado a Daniel Ortega: ninguna más.