- Nuevo presidente argentino anuncia fin de la convertibilidad
Martha Danelia Corea [email protected]
El nuevo gobierno argentino, encabezado por el peronista, Eduardo Duhalde, quien asumió ayer miércoles el poder, anticipó que terminará con el sistema de convertibilidad (paridad fija de los pesos con los dólares) que data de 1991.
Para el consultor internacional Róger Cerda, la crisis argentina aviva el debate sobre el sistema de moneda.
“El exigente régimen de cambio fijo que adoptó la Argentina exige un compromiso político de hierro en favor de la disciplina fiscal y las reformas de libre mercado. Las consecuencias se ven hoy. Hong Kong, Estonia, Lituania y Bulgaria son ejemplos de países donde las cajas de conversión, junto con otras políticas macroeconómicas congruentes con el modelo, estabilizaron con éxito sus economías. China y Malasia también tienen tipos de cambio fijos”, declaró Cerda.
Para el economista, la crisis argentina del sistema de convertibilidad de un peso por un dólar ha resucitado las dudas sobre si los regímenes de un tipo de cambio fijo ayudan o dañan a los países con mercados emergentes plagados de inestabilidad financiera.
“Si la poderosa Argentina, con el ingreso por habitante más alto de América Latina y la tercera economía latinoamericana, después de Brasil y México, no ha podido mantener la paridad con el dólar, menos aún sería posible la dolarización. Por supuesto, países como Nicaragua no pueden ni soñar con este régimen cambiario”, consideró Cerda.
A su juicio, los tipos de cambio fijos, además, han formado parte de virtualmente todas las grandes crisis financieras de los mercados emergentes en la última década.
“Este régimen cambiario limita la flexibilidad en momentos en que los flujos mundiales de capital son cada vez más volátiles y requieren un compromiso político de hierro en cuanto a disciplina fiscal y reformas de mercado”, agregó.
Anotó que Argentina ya se está uniendo a una larga lista de países con mercados emergentes que han tenido que abandonar los tipos de cambio fijos en medio de crisis, entre ellos incluyó, en 1994: Tailandia, Indonesia y Corea, en 1997; Rusia: en 1998; Brasil, en 1999, y Turquía, el año pasado.
“Argentina introdujo en 1991 una forma particularmente rígida de sistema de tipo cambio fijo, la llamada caja de conversión o convertibilidad, en la cual el Banco Central garantiza que el suministro de dinero está respaldado totalmente por reservas internacionales y el gobierno promete convertir toda la moneda local en dólares, si es necesario”, apuntó.
Consideró que el esquema fue exitoso en Argentina sólo los primeros años, para poner la inflación bajo control y estabilizar la economía. Sin embargo, sostuvo, la vinculación cambiaria elimina la flexibilidad para ajustar el tipo de cambio y las tasas de interés.
“Debido a que el gobierno no puede imprimir dinero para cubrir gastos más allá de sus medios, la vinculación requiere un compromiso extraordinario con la disciplina fiscal, algo de lo que simplemente careció el gobierno de Carlos Menem”, comentó.