El “pan de mujer” recién salido del horno es de entera satisfacción para el que tiene la posibilidad de saborearlo.

“Pan de mujer” hecho por hombres

Tradición culinaria que genera buen ingreso María Antonia López M. [email protected] Entre la población es altamente demandado el “pan de mujer”, “pan amasado” o “pan de chagüite”, tres denominaciones que se le han dado desde que empezara a ser elaborado por los primeros pobladores del municipio de Catarina. Isabel Guerrero, propietaria de la panadería, donde […]

  • Tradición culinaria que genera buen ingreso

María Antonia López M. [email protected]

Entre la población es altamente demandado el “pan de mujer”, “pan amasado” o “pan de chagüite”, tres denominaciones que se le han dado desde que empezara a ser elaborado por los primeros pobladores del municipio de Catarina.

Isabel Guerrero, propietaria de la panadería, donde se dice que se elabora el más sabroso y la mayor cantidad del producto en el poblado, relató que el proceso productivo se ha transmitido desde sus antepasados, cuando los pobladores lo hacían sin ayuda de molinos u otro tipo de máquinas como actualmente.

El pan común es denominado “pan fino”, el “pan de mujer” también es conocido como “pan amasado”, pues el proceso de afinamiento de la masa de harina es literalmente de esa manera.

Contrario a lo que se puede pensar, el pan de mujer es elaborado por hombres, en su mayoría jóvenes del pueblo que han aprendido el oficio, “no es cualquiera el que sabe hacerlo, ni tampoco lo elaboran en todas las panaderías”.

Aunque la masa sufre un proceso similar al del pan fino, los ingredientes también son similares, la diferencia está en el tiempo de refresco, crecimiento y cocción en el horno de leña.

Otra de las características de este pan es que mientras se espera el crecimiento de la masa, en la parte superior se le coloca una pequeña tira de hoja de chagüite, con ello el sabor del pan cambia y por la misma razón se le atribuye un nuevo nombre.

Según Guevara, la forma de bollo no cambia porque la gente ya está acostumbrada a ella. Además se puede notar que el peso es superior, y la posibilidad de satisfacer a cualquier comensal es mucho mayor que la de un pan cuya masa es estirada en una máquina.

Desde esta panadería se abastece a los pobladores, quienes deben pagar 50 centavos por cada bollo, también sale hacia Masaya y otros poblados aledaños. La demanda, además, es mayor que la del otro pan común.  

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