- Después de muchas dificultades, podría ir rumbo a su gran campaña
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Después de un año tormentoso, en el que incluso fue separado bruscamente de la Selección Nacional pese a su indiscutida utilidad, hay mucho interés por seguir las huellas de Norman Cardoze en su regreso con el San Fernando en esta próxima temporada de béisbol que inicia el 11 de enero.
Cardoze saltó a la Selección en 1991, pero fue hasta en 1995 en Edmonton, Canadá, cuando puso de relieve su verdadero potencial. Atacó como poseído y con su guante fue una fuerza devastadora. Y para probar que no andaba con bromas, hizo lo mismo en la Copa de Cuba ese mismo año.
Desde entonces, se convirtió en una pieza de enorme trascendencia para la selección y junto a Henry Roa se le consideró la “columna-vertebral” del equipo. Pero a la par que crecía en importancia, Norman también se desarrolló como un jugador conflictivo y el corolario fue su salida este año.
“Fue un golpe duro para mí, pero confío en que se me dé una nueva oportunidad”, dijo en aquel instante, pero no hubo más opciones. La Selección viajó y su ausencia fue perceptible. No obstante, lo que ahora le queda es volver a trabajar fuerte y disciplinadamente para restituir su credibilidad.
Cardoze sigue siendo joven, con un talento impresionante y muy competitivo. Así que si efectivamente logró ordenar bien sus prioridades, debemos alistarnos para verlo tronar como puede hacerlo. Es, quizá, quien mejor reúne tacto y poder en su ofensiva, y su habilidad con el guante no tiene discusión.
Pero aparte de sus dificultades con el comportamiento, Norman ha tenido que trabajar duro contra su peso. Durante su estadía con la preselección se le vio muy gordo, y, lógicamente, sin movilidad ni cobertura para los lados en segunda. Fue tan así, que Jimmy González le ganó la pelea en segunda.
Al menos en mi caso, no dudo que si Cardoze logra controlar su peso y trabaja con seriedad, debe ir sin dudas a la gran campaña de su carrera. Después de lo que le pasó este año, uno espera que haya madurado, y quizá estemos en presencia del mejor Norman que aún no conocemos.
UN GRAN TALENTO
Norman llegará a ser el mejor jugador de este país el día que se lo proponga. Tiene el potencial y todas las habilidades. Aún no sabemos si también dispone del deseo.
Es un legítimo slugger, que combina adecuadamente tacto y poder, pero debe trabajar más en la selectividad de los pitcheos y usar todo el campo para sus conexiones.
El año pasado resumió un promedio de .317 en su ofensiva, con 6 jonrones y 29 remolques. Disparó 72 hits en 227 turnos, con 26 anotadas, 18 bases y 13 ponches.