- Más de ocho mil compatriotas residentes en Costa Rica llegaron al país para pasar Nochebuena con sus familias
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/[email protected]
Entre el 20 y el 24 de diciembre, de acuerdo con datos de Migración y Extranjería del puesto fronterizo de Peñas Blancas, ingresaron al país más de ocho mil nicaragüenses, que aprovecharon la temporada navideña para pasar unos días con sus familias.
Durante esta época de Navidad y Año Nuevo, el ingreso de nicaragüenses por la frontera sur aumenta considerablemente. El año pasado, entre el 15 y el 26 de diciembre, entraron al país más de 16 mil coterráneos, registrándose entre el 22 y 23 de diciembre el mayor flujo de ingreso (6,087).
La cantidad de nicaragüenses que entró por la Frontera Sur durante esta temporada navideña comenzó a incrementarse desde el 20 de diciembre, cuando el ingreso fue de 1,145 pinoleros, y al día siguiente fue de 1,262.
El 22 de diciembre, Migración registró la mayor cantidad de nicas que ingresó al país, en total llegaron 3,228; también ese día salieron 607 nicaragüenses, 780 extranjeros ingresaron al país y 270 salieron (extranjeros). Ese día, en total, se realizaron 4,884 despachos migratorios.
Desde el quince de diciembre hasta el 19, entraron al país 4,634 nicaragüenses; se estima que toda esta gente que regresa a Nicaragua durante esta época festiva retorna hacia Costa Rica en enero.
LARGAS FILAS DEL LADO TICO
El 24 de diciembre en un recorrido de LA PRENSA al puesto fronterizo de Peñas Blancas, el flujo de personas que ingresaba al país era casi normal.
Del lado de la frontera tica todavía quedaba una larga fila que salía del complejo, muchos aguardaban impacientemente su turno.
En la fila nos encontramos a Melany Baltodano, una joven nicaragüense que durante la temporada de Navidad aprovecha para regresar por unos días a San Juan del Sur, de donde es originaria.
Se encontraba del lado tico haciendo fila para poder salir de ese país, según sus propias palabras, desde las ocho de la mañana, y todavía a las diez su turno no había llegado.
Melany tiene once años de vivir en Costa Rica, y aunque estaba impaciente, el deseo de ver a su gente y regresar a su país por unos días, pudo más que cualquier cansancio.