El polémico púgil Mike Tyson, mientras disfruta de un partido entre los Wizards de Washington y los Knicks de Nueva York.

¿Resucitará?

Edgard Tijerino M. [email protected] No voy a decir que se trata de uno de los grandes enigmas de la historia como ¿Quién mató a Kennedy?.. ¿Fue Sócrates homosexual?.. ¿Pudo Grouchy salvar a Napoleón en Waterloo? o ¿Estaba loca doña Juana?, pero someter a consideración ¿Volverá Mike Tyson al trono de los pesados?, es una de […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

No voy a decir que se trata de uno de los grandes enigmas de la historia como ¿Quién mató a Kennedy?.. ¿Fue Sócrates homosexual?.. ¿Pudo Grouchy salvar a Napoleón en Waterloo? o ¿Estaba loca doña Juana?, pero someter a consideración ¿Volverá Mike Tyson al trono de los pesados?, es una de las atractivas intrigas que presenta el boxeo mundial de frente al 2002, que se nos viene encima como bola de nieve deslizándose por la ladera de una montaña.

Reducido a la inutilidad por un crecido, inspirado y asombrosamente magistral Evander Holyfield durante peleas realizadas en el 96 y el 97, Tyson ingresó al territorio del canibalismo puro intentando arrancar a mordiscos una de las orejas del viejo guerrero… El ex convicto, rescatado por Cus D’Amato, volvió a dejar una impresión grotesca ese 28 julio, y después de atravesar por una sanción no regresó a la tarima hasta el 16 de enero del 99 para enfrentar a Francois Botha.

A lo largo de los últimos tres años, Tyson ha combatido 20 asaltos contra seis adversarios distribuidos de la siguiente manera: 7 en el 99 cuando realizó dos peleas, 6 en el 2000 fajándose tres veces, y 7 en su único pleito del 2001 frente a Brian Nielsen.

Es decir, muy poco ring para ir tras Lennox Lewis, un púgil que si bien es cierto ha carecido de consistencia, dispone de suficientes recursos para “torearlo”, sobre todo si estudia los videos de Holyfield en sus dos peleas de “domesticación” de la fiera.

Lewis puede manejar esa línea de boxeo, siempre y cuando su corazón no se convierta en una uva seca, lo cual, de ocurrir, lo asustaría, lo desajustaría y lo convertiría en un material propenso a ser destruido.

Rumbo a los 36 años el próximo 30 de junio de 2002, Tyson ha estado atravesando por muchas dificultades, atrapado por una conducta intolerable y un terrible descontrol emocional, que todo tipo de análisis sobre su futuro inmediato desemboca en el pozo de la inseguridad… De eso, estamos claros.

¿Qué vimos de Tyson en su pelea con Nielsen?.. Un púgil excedido de peso, consecuentemente lento en sus movimientos y sin pretender demoler, como si estuviera reteniendo su ferocidad… Pero, eso era algo natural en un hombre que sólo había estado oficialmente entre las cuerdas por 13 asaltos en 36 meses.

Para retar a Lewis, él necesita conseguir que sus piernas lo lleven con la prontitud requerida hacia puntos que le permitan fabricar ángulos favorables, y hacer reaparecer el poder que lo impulsó a la grandeza.

El que fue más joven Campeón Pesado de todos los tiempos nunca ha dado la impresión de haber madurado… Y mientras perdía el tiempo, fue dejando de ser aquel “Monstruo” devorador de rivales.

¿Podrá resurgir Tyson y regresar al trono en el 2002?.. Precipitándolo hacia ese combate con Lewis sin permitirle acondicionarse convenientemente como él pretendía hacerlo, la incógnita crece bruscamente.

DIEZ DEFENSAS

Tyson ganó el cinturón el 22 de noviembre del 86 noqueando en dos asaltos a Trevor Berbick, y luego realizó 9 defensas exitosas. Parecía indestructible cuando fue noqueado sorpresivamente en el décimo asalto por Buster Douglas el 10 de febrero de 1990.

Enfrentando cargos delictivos, estuvo fuera de acción por los años 92, 93 y 94, y regresó a la trinchera en el 95, naturalmente, enfocándose en la reconquista. Lo logró contra Frank Bruno en mayo del 96 y retuvo en septiembre derrotando a Bruce Sheldon.

El 9 de noviembre, en el MGM de Las Vegas, el “Monstruo” Mike fue dominado por Evander Holyfield en una de las mejores peleas imaginables en la categoría de los elefantes. En la revancha, un Tyson desesperado por su falta de recursos para resolver, casi arranca una oreja de Holyfield.  

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